Extraordinaria experiencia de turismo aventura en Ushuaia, aunque tuvieron que rescatarnos …

En el mes de diciembre, ya casi empezando el verano austral, nos encontrábamos justamente en la ciudad más austral del mundo: Ushuaia.

Los alrededores de esta ciudad constituyen un entorno ideal para actividades de turismo aventura, así que pensamos en agregar un poco de adrenalina a nuestra breve escapada de 4 días aprovechando un fin de semana largo.

En diálogo con algunos prestadores de la ciudad, luego de considerar varias alternativas, nos sumamos a la propuesta de la agencia Ushuaia Extremo Travel. Haríamos un trekking por el bosque que nos llevaría hasta la Laguna Submarino pasando por una cascada con una caída de agua de 20 metros. Nada mal, ¿no?

A esta altura del relato, ya debo contarles que mi compañera de viaje no es precisamente dispuesta a las aventuras en entorno naturales, por lo tanto estaba dudando si sumarse o no a la actividad…

El día anterior al trekking, contactamos por whatsapp a un empleado de la agencia y le contamos que una de las personas no era muy proclive a los trekkings que presentaran dificultad y preguntamos si la excursión era muy “agreste” y si presentaba algún grado de dificultad y/o peligro.

Ahora, releyendo esos mensajes vemos que Carlos contestó: “tiene subgrado de dificultad, lo dificultoso está en lo largo del recorrido” y nos damos cuenta de que el mensaje se vio afectado por un error producto del teclado predictivo del celular, él quiso decir “presenta SU GRADO DE DIFICULTAD…

Parece una pequeña diferencia pero en el contexto y considerando como siguió la conversación, esto ayudo a mi dubitativa compañera a decidirse y sumarse a la experiencia.

Al día siguiente, Diego, nuestro guía nos pasó a buscar a la hora señalada por nuestro hotel. Luego, camino hacia el punto de partida buscamos a Lionel, un joven que estaba realizando su primer viaje solo, y a Paula, una simpática chica porteña con la que más tarde compartiríamos lindas charlas (como cuando nos contó que comió carne de oso en Rumania).

Llegamos al punto de partida. Mi acompañante, que todavía albergaba dudas sobre su participación en esta empresa, preguntó por última vez cómo era la cosa y Diego, nuestro guía, asumiendo que ya habíamos dialogado con la agencia, repasó algunos detalles y le dijo que lo más dificultoso era cruzar un río haciendo equilibrio sobre un improvisado puente de troncos. Mi compañera, ante la última oportunidad de regresar al hotel y luego de dudarlo un poco, decidió seguir adelante.

Ushuaia_Turismo_Aventura_Cascada_Submarino_Paisaje_Inicio

Descendimos de la camioneta, empezamos a caminar por un sendero de tierra y fueron apareciendo pequeños obstáculos, tales como pozos con agua y barro, algunos de los cuales bordeamos mientras que otros nos obligaron a introducirnos un poquito en el bosque, sortearlos y luego volver al camino.

Llegamos al mentado río y recordamos porqué se llama a estas actividades “turismo aventura”: el puente de troncos ya no estaba, se lo había llevado la poderosa corriente de un deshielo reciente.

Ushuaia_Turismo_Aventura_Cascada_Submarino_Puente_Arrasado_Corriente

Diego, nuestro prudente pero decidido guía, comenzó a estudiar alternativas y de a poquito fue insinuando que podríamos cruzar ese río del fin del mundo (cargado de agua de deshielo, que llevaba un respetable caudal y en cuyo lecho había piedras redondeadas y resbalosas) de la manera más básica: caminando a través de él. La propuesta se recibió de dispares maneras en el grupo de aventureros, algunos con incredulidad, otros con entusiasmo y otros con preocupación.

Finalmente buscamos un recodo, ya que de esa manera la fuerza de la corriente estaba “suavizada”, y comenzamos la desafiante operación, todos ya “en patas”. Cruzó Diego, cruzaron Paula y Lionel y crucé yo. Diego fue a buscar a mi compañera para asistirla en el cruce, yo me quedé en la llegada para recibirla y, de ese modo, logramos pasar el helado río con éxito.

Ahora todo era pies helados, muy helados, pero corazones animados por el logro y la aventura.

Seguimos avanzando por un sendero que sólo era sendero para Diego, sus reconocimientos del terreno previos y algunas marquitas azules y otras rojas se lo configuraban. Para nosotros era simplemente bosque. El agradable ruido del curso de agua enmarcaba permanentemente nuestro recorrido, seguían apareciendo pequeños obstáculos: barreales, troncos que sortear, subidas, bajadas, etc. Todos estábamos ya de lleno en la aventura. Quien no estaba feliz era mi compañera, esos obstáculos la complicaban, la hacían requerir de ayuda y sentirse un poco culpable por ralentizar el avance del pequeño grupo.

Ushuaia_Turismo_Aventura_Cascada_Submarino_Paisaje

Como ocurrió con el puente, aparecieron otros imprevistos, un inmenso árbol caído que imposibilitó continuar con el sendero y obligó a buscar alternativas. Luego llegamos a una gigantesca castorera (al menos me pareció gigantesca a mí) que había colapsado porque la presión del agua derribó uno de sus muros y anegó toda la zona aledaña. Una vez más, hubo que recurrir al ingenio y la aptitud de nuestro guía para encontrar alternativas sobre cómo continuar. Comenzamos a buscar palos, muchos se los robamos a los castores y en sus extremos se veían las contundentes marcas de sus dientes, y armamos un precario “puente”, ponele. Entre tambaleos, seguimos el mandato aventurero y cruzamos.

Ushuaia_Turismo_Aventura_Cascada_Submarino_Castorera_Colapsada

A esta altura, mi compañera alternaba entre estar al borde del llanto, cruzar ese borde y llorar, y volver a componerse para poder continuar. Yo no sabía bien qué era lo que debía hacer. Opté por tranquilizarla y animarla a seguir.

Ushuaia_Turismo_Aventura_Cascada_Submarino_BarroAl percibir su incomodidad, nuestro guía nos reunió y nos explicó cómo seguía el trayecto, qué otros desafíos se presentarían (por ejemplo, una subida empinada en la que sería preciso andar en “4 patas”) y nos dijo que opinaba que lo mejor tanto para ella como para el grupo era que no continúe. Informó que podía comunicarse con la agencia y que podían venir a buscarnos a este punto y regresar desandando el camino. Ella no lo dudó mucho, estuvo de acuerdo en lo que cuidadosamente opinaba Diego como responsable del grupo y aceptó la oferta.

Diego, que estaba muy bien equipado con radio, GPS y celular, se comunicó con la base y coordinó el “rescate”. Nos sentamos a almorzar mientras esperábamos a quienes nos acompañarían de regreso. Estábamos al borde de una castorera y fuimos alternando entre una linda charla, el reconfortante té recién preparado por Diego, el almuerzo y la mirada atenta para ver si lográbamos ver algún castor.

Al cabo de un rato aparecieron Solange y Osvaldo con una actitud muy profesional y positiva. Nos despedimos del grupo y emprendimos el regreso acompañados por ellos que se movían por el bosque como si fuera el living de su casa y que, ante el más mínimo titubeo de mi compañera, le daban precisas indicaciones y apoyo. ¡Ni siquiera le daban tiempo a temer!

Y así llegamos al río sobre el que les conté al inicio, cruzando el mismo había un operario trabajando con una gran pala mecánica. Fue tal la amabilidad de este operario que, ante nuestro gesto, lavó la gigantesca pala en las mismas aguas del río y la extendió hacia la orilla en la que estábamos nosotros, nos subimos de a dos y bien agarrados cruzamos a la otra orilla, elevándonos sobre esas frías aguas y sin mojarnos ni un poquito. ¡Un genio este muchacho!

A los pocos minutos, llegamos al auto y emprendimos nuestro regreso con Solange y Osvaldo agradeciéndoles sinceramente por su ayuda, comprensión y actitud. Mantuvimos con ellos una animada charla durante el viaje hasta que nos dejaron en la puerta de nuestro hotel. Bajamos en patas, pues nuestras botitas de trekking eran de barro.

Al día siguiente, caminando por las calles de Ushuaia nos encontramos con Paula. Nos contó que sobre el final el camino se complicó, aparecieron grandes manchones de nieve y decidieron no continuar el ascenso hasta la laguna.

Fue una experiencia muy intensa y que disparó muchas reflexiones, compartimos sintéticamente algunas de ellas:

  • Si vamos a realizar actividades de turismo aventura, es de suma importancia contar con un agencia seria y solvente que pueda reaccionar con adecuados protocolos ante las contingencias. En este sentido Ushuaia Extremo Travel se portó de manera excelente. 100% de calidad humana y profesional.
  • Resulta adecuado asegurarse de comprender bien los detalles de la actividad que uno va a realizar. Sugerimos ver fotos y/o videos, leer comentarios y, si es posible, dialogar personalmente con la agencia para terminar de clarificar de qué se trata la cosa.
  • Además de la actividad: conocerse bien a sí mismo y a tus compañeros de viaje. Hay ocasiones en las que uno tiene que escuchar más esa vocecita interna que suele avisarnos que hay algo que deberíamos reconsiderar.
  • Acerca del “turismo aventura”: Abandonar la comodidad de los senderos ya trazados, conquistar otras sensaciones, sentir el aire límpido llenando nuestros pulmones demandantes, encontrarnos con problemas y compartir con el grupo la necesidad de colaborar para resolverlos. Todo esto nos provoca vivencias intensas y gratificantes; nos acerca a lo esencial, a lo primero. Nos recuerda que la humanidad se viene abriendo camino desde hace milenios y que nosotros, ahora mismo, también podemos hacerlo.
    Claro, todo esto si estás dispuesta/o y disfrutás de este tipo de actividades…

Les dejamos los datos de los capos de Ushuaia Extremo Travel, no podemos recomendarlos con más énfasis, seres humanos brillantes brindando un servicio de excelencia:

 

 

También te podría gustar...

6 Respuestas

  1. susana dice:

    bueno..que bien!! una buena anecdota!!! hicieron bien en volver……buena actitud de todo el mundo!!!!!!

  2. catalin dice:

    que experiencia! yo soy igual a ella, temerosa jaaj, al menos lo intentó!
    gracias x compartir la experiencia.

  3. Qué buena anédocta. Linda aventura y lo mejor es que siempre estuvieron a salvo.
    Saludos!

  4. Silvia dice:

    Buen relato de una increíble experiencia. Yo tengo una dificultad de la marcha, y soy bastante cuidadosa ante esto del turismo aventura!! Dichosos los que disfrutan a pleno. Gracias x compartirlo.

    • jlcota dice:

      De todos modos, si está interesada en hacerlo no dejes de consultar a los prestados, algunos ofrecen alternativas para personas con movilidad reducida.

      Saludos, Silvia

Responder a catalin Cancelar respuesta