Viajando se aprende algo de historia (a veces de manera inesperada)

Un día andaba yo por Estambul, la ciudad más importante de Turquía, era mi segunda o tercera visita y era mi última tarde en este destino tan lleno de opciones. Quise conocer una parte de la ciudad un poco diferente, distinta, fuera del circuito de las impresionantes atracciones turísticas que ofrece la milenaria ex Constantinopla.

Me fui para el barrio de Moda, en la parte asiática (Estambul está repartida en dos continentes, una parte Europa y Asia), una zona de la ciudad en la que ya no se ven tantos turistas, sino más bien un barrio con una personalidad residencial, elegante; con bares, cafés, restaurantes y la costa siempre presente, montones de lugares hay en Moda para contemplar el Bósforo y sus atardeceres. En este barrio ya no se ven tantos carteles en inglés, las cartas de muchos restaurantes están en turco y no están traducidas a otros idiomas, en fin, parece ser un lugar «más de ellos», no tan de cara al turismo.

No obstante la hospitalidad turca igual se hace sentir, por ejemplo, hay un tranvía tradicional que recorre las calles de Moda, preguntamos en una panadería y nos dijeron que podíamos subirnos gratis, entonces aproveché las últimas monedas de Liras Turcas que tenía y me compré una pieza de pastelería que estaba riquísima y que lamentablemente ahora no recuerdo como se llamaba. Pues bien, se equivocaron en la panadería, me subí al tranvía y había que pagar, no teníamos monedas ni billetes y no entendí muy bien por qué no aceptaban la Istanbulkart, la tarjeta de transporte con la que pagábamos ferries, buses, etc. Al vernos medio confundidos unas señoras turcas nos sonrieron y le pagaron nuestros boletos al conductor, yo sé muy poco de turco, sólo pude sonreírles, hacerles una especie de reverencia y decirles teşekkür ederim, ellas se rieron de mi turco, bah, todos nos reímos.

Todo lo anterior no tiene que ver con el tema específico del post, pero ilustra el carácter local de esta parte de la ciudad.

Al bajar del tranvía, me detuve a orientarme un poco y, mientras charlaba con mi esposa en español, se nos acercó un señor de unos 60 años, en bicicleta, vestido con indumentaria de ciclista, con una bici con todos los chiches. En un español un poco extraño nos preguntó «¿son españoles?» y, casi sin dejarnos responder la primera pregunta, lanzó la segunda «¡¿qué hacen en esta parte de la ciudad?!».

Le contamos de dónde éramos y por qué estábamos visitando Moda, al rato ya estábamos compartiendo una charla animada con ese sesentón ciclista. Nos contó que era banquero, que se había jubilado y que su familia vivía en Estambul desde hacía varios siglos, desde que fueron expulsados de España por ser judíos ¡en 1.492!

Nos contó que en su familia se mantuvo la lengua española y que fue pasando de generación en generación. ¿Se dan cuenta de que pasaron más de 500 años? Nos contó que la comunidad de judíos era muy grande en Estambul, que el imperio Otomano recibió a muchos de los judíos expulsados de España y que su familia siempre se quedó en Turquía.

Me sorprendió mucho que conservaran la lengua y la historia familiar por tanto tiempo, no podía dejar de comparar con los casos que conozco de familias argentinas descendientes de inmigrantes italianos, polacos, franceses, etc. en las que ni siquiera los hijos de los que emigraron saben hablar el idioma de los padres y que tampoco conocen tan en detalle los pormenores de su genealogía, teniendo que recurrir a investigaciones de todo tipo a la hora de intentar tramitar la ciudadanía de los abuelos emigrados.


Años después estuve en Granada, en el sur de España, y dediqué varios días a la ciudad, incluyendo dos visitas a La Alhambra, símbolo de la reconquista de España y lugar en el que se firmó en 1.492 el «Edicto de Granda» en el cual se expulsaba a los judíos.

En esos días en Granada pensé un par de veces en el ex banquero ciclista de Estambul y en que la historia va dejando huellas en los territorios y en el destino de las personas.

Varias otras veces, en otros lugares me surgieron pensamientos de este estilo al verme frente a algo que unía ciudades que visité. Como por ejemplo las estatuas de la escuadra de caballos que está ahora en la Basílica de San Marcos en Venecia y anteriormente Napoleón se había llevado para decorar el Arco de Triunfo del Carrusel en París; pero, a su vez, estos caballos estaban en Estambul y fueron tomados por los venecianos en uno de los saqueos a la capital bizantina. Luego de visitar las tres ciudades, ver a los «Caballos de Constantinopla» originales y conocer su historia también resulta inevitable, todo está conectado a lo largo de los años.

Ya que hablamos de San Marcos, les dejamos un relato:

Venecia: La Basílica de San Marcos merece una visita más allá de la «normal»

Otro ejemplo de esto de la historia y los lugares es el haber encontrado los portuguesísimos Pastéis de Belém venderse como algo cotidiano y aparentemente local en un lugar tan distante como Singapur, o las empanaditas triangulares hindúes, samosas, en Portugal. Cada una de estas cosas con su explicación en procesos históricos que unen estos territorios.

Y ustedes, ¿se encontraron en sus viajes ante hechos o cosas que les hicieron pensar la historia del mundo de manera inesperada?

 

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32 Respuestas

  1. Muy interesante tu relato! Una de las cosas que más valoro de los viajes son esos «ocasionales» encuentros con personas, historias y costumbres que nos muestran que todas las culturas están más cerca entre si de lo que normalmente creemos.

  2. Martin dice:

    Justo estoy viendo la posibilidad de irme a Turquía en mayo y quería hospedarme unos días en Moda. Es recomendable esa zona para quedarse??

  3. Tim16 dice:

    Mi esposa nació en Estambul apenas finalizada la guerra mundial. A sus 3 años sus padres de nacionalidad italiana y croata, decidieron venirse a nuestro país. Nunca perdieron el vínculo con sus países paternos, ahora ella habla croata, italiano, turco, francés y griego a la perfección porque en Estambul y Esmirna se hablaba mucho el griego ya que había una numerosa colonia griega. En una de tantas visitas a Turquía fuimos a conocer su casa natal, ahora convertida en un laboratorio de mecánica dental. Como otra muestra de la hospitalidad y generosidad de esta gente, nos hicieron pasar y recorrimos toda esa casa que mi esposa pudo recordar y su emoción fue compartida por sus anfitriones.
    Ah, también nuestra hija habla varios idiomas. Increíble lo que sucede en Grecia cuando les hablas en su idioma. Te abren la puerta de sus casas y su corazón.

    • jlcota dice:

      Yo aprendí un poquito a leer en griego, y dos o tres palabritas que me ayudaron a iniciar lindas conversaciones con gente local.

      Ahora que lo pienso, debería refrescar esos aprendizajes y de paso volver a Grecia 😉

  4. LIANA dice:

    Conocer su historia es la piedra fundamental al comenzar a preparar un destino. Todo fluye, se enriquece y se atesora al pisar una tierra conociendo su historia!

  5. irmi dice:

    Qué lindo relato Jorge!!!
    Me encantó FELICITACIONES!!
    Yo tengo muchas anécdotas con lugareños,dado que viajo sola,y,me gusta alejarme de los circuitos turísticos muy concurridos,
    Dejo tiempo en mis visitas para «perderme» por las ciudades
    Y si,todo Europa es la cuna de la historia y siempre alguna relación con otro páis o ciudad hay

  6. adriana viajera dice:

    Que lindo relato. Moda queda en kadikoy. Se llega en ferry. A mi me encanta!
    En realidad cuando viajo a un lugar me informo bastante. Judios y griegos vivían en Balat y tener dos barrios pintorescos que seguramente habrás conocido.
    Vagando por las calles siempre he aprendido algo maravilloso que no sabía. Alguna anécdota. Me pasó en Ravello. Con viejitos que nunca habían salido del pueblo. Increíble.

    • jlcota dice:

      Exactamente, en ferry fuimos, ¡Qué genial es andar en ferry por Estambul! Las vistas, comprar algo re barato para comer o tomar a bordo…

      ¿NUNCA habían salido del pueblo los viejitos de Ravello? ¡Guau!

  7. Marcelo dice:

    Muy lindo relato Jorge!
    Para mi esas anécdotas son el plus obligado de cualquier viaje. El establecer vínculos de afinidad o empatía con la gente u otros viajeros.
    Si consideramos que el 99% de la humanidad está conectada tan solo por seis (6) grados de separación, no es muy difícil hallar estas correlaciones con la gente en los lugares más extraños del planeta.
    Pensando en este relato, estaría bueno agregar uno de tanto en tanto al blog, ya que su lectura enriquece tanto como cualquier otra de las habituales!
    Abrazo

    • jlcota dice:

      Qué bueno que te gustó, Marcelo.

      Me gusta tu idea, tengo quichicientas mil cosas de estas para contar y seguro que Cintia y Pablo también.

      Saludos

  8. Ireny dice:

    Que interesante conocer las pequeñas historias de cada lugar!
    A nosotros lo mas parecido que nos ocurrió fue en Siracusa.
    Andábamos medio perdidos por las calles de Ortigia buscando la famosa fuente de Artemisa, un señor italiano se dio cuenta que necesitábamos ayuda y muy amablemente nos guió hasta allí contándonos la historia de la fuente (en inglés), la diferencia es que dicha historia es muy conocida aunque nosotros en ese momento no la sabíamos e hizo al paseo mas emocionante.
    Volviendo al post, que ganas de volver a Estambul!

  9. Luli dice:

    WuaW Jlcota!!!! Qué placer leerte y recordar todos esos hermosos lugares recorridos y pensar: Yo también tengo anécdotas!! Como esa vez en Tánger que terminé invitada a una boda con souvenir incluído!! O cuando mi guía Hassan en Marruecos me llevó a comer pizza rellena con su familia y luego a merendar con la familia política en medio del desierto, o cuando recibo fotos del pequeño hijo de mi chofer-guía-amigo de Taormina!! O cuando un señor muy amable me acompañó y me contó la historia de los monumentos del Parque de El Retiro en Madrid!! De todos esos momentos se sacan enseñanzas valederas que se atesoran con los recuerdos únicos vividos en los viajes.. Ya lo creo que sería excelente idea agregar tus momentos vividos en el blog.!!!

    • jlcota dice:

      Coincido Luli, seguramente la mayoría de los viajeros de esta comunidad atesoran de estas experiencias auténtica y singulares y estaría muy bueno compartirlas.

      Saludos

  10. LucioF dice:

    Creo Jorge que viajando más que algo de historia se aprende mucho y de la mejor manera, con todos los sentidos. Nos pasó de ahondar sobre los mármoles de Elgin comenzando en el museo británico de Londres, a los pocos días ver in situ los que faltaban en el imperdible museo de la
    Acrópolis. Ahí pudimos charlar con restauradores del museo sobre los frisos expropiados del Partenón por parte del estado británico. Nos lo narraron con tal emoción que al volver a Londres a los pocos días para abordar el vuelo de retorno volvimos al museo británico y vimos con tristeza el poco cuidado con el que tratan y exhiben lo que los atenienses exigen que les devuelvan. Ésto pasa en tantos ámbitos, como el Louvre, el de Berlín y otros y el lento y esperado proceso de devolución de lo robado se va a ir dando.

  11. Andrea dice:

    Me encantó este post. Es increíble cómo el mundo termina haciéndose tan pequeño al ligar datos de una punta a otra que muchas veces ni te imaginás.
    También me quedé pensando en la historia familiar de siglos del ciclista cuando yo ni conozco el nombre de varios de mis bisabuelos.
    Y los portuguesísimos Pastéis de Belém siempre me sacan una sonrisa. Cordobesa, viviendo en Londres, los comí por primera vez en Toulouse y me los vendió un español. 😀

  12. Alejandra Guerrisi dice:

    Que buen relato!!! Me ha pasado un montón de veces, que mientras haces un recorrido, se te van apareciendo relaciones con otros lugares que visitaste!!! Sabias por ejemplo que la vía del Babuino, esa calle tan refinada que nace en la piazza di spagna y termina en Piazza del poppolo, fue declarada hermana gemela de la Madison Av. En New York? Hay una placa que lo recuerda. O que en unos de los puentes del Sena hay una replica de la Estatua de la libertad de New York, que fue un regalo de los franceses a los norteamericanos ? (Además de la replica que está en nuestras Barrancas de Belgrano)

    • jlcota dice:

      ¡Si habré andado por la Piazza del Poppolo y no vi la placa!, ahora me diste ganas de volver 🙂

  13. susana gonzalez belo dice:

    Que interesante tu relato ( bah, todos). Tambien viajo sola, como Irmi, lo que posibilita distraer tiempo en perderse por calles y lugares no turísticos el tiempo que uno quiera… hablar con lugareños, comprender modos y medios de vida, oficios, y los idiomas, de los cuales el gestual, tambien es muy util. Soy argentina, vivo en Mar del Plata, me gusta el tango, el folclore y el bolero, pero con cuatro abuelos españoles y vecinos italianos, he aprendido a vivir sus musicas y sus bailes. Caminando por Kuala Lumpur me sono un teclado tipo piano Armando Manzanero… Creeme que había un japones, que tocaba, vereda de cervecería, que me recordo La Havanna o Trinidad, en Cuba. Pronunciaba como un latino y emocionaba su dulzara y cuando el tema lo exigia, su tristeza,,, Para demostrar la relacion de la que hablabas en tu posteo ¿ qué se podía comer? Una ensalada de berenjenas al mejor estilo griego.. Cuando terminó su sesion de musica, le invite a una cerveza y me contó su paso por America… El mundo es muy pequeño… Gracias por compartir. Saludos Susy.

  14. Federico dice:

    Lindo relato, me hizo acordar cuando se suponía que yo iba a ir a Brujas y nos perdimos con un amigo, él llegó, yo terminé en Amberes, yo perdido me puse a charlar con un «ferroviario», y al final me mostró la ciudad, un lugar que venden chocolates de todo tipo y forma, me contó un montón de historias y hasta cerramos el día con unos tragos en un bar fuera de lo turístico, no habré llegado a Brujas, pero pasé un día formidable.

  15. Miriam dice:

    Hermosisimo relato, es increible la riqueza cultural que nos aportan los viajes . A medida que iba leyendo iba recordando mi visita a Turkia , cuna de la historia de la humanidad.
    Donde me enriquecí y tambien de desilucioné en Troya , mi fantasía atento lo que había leído superaba ampliamente la ciudad y el bendito caballo. 🙂
    Saludos!!!!
    Miriam

    • jlcota dice:

      Ja, ja, pasa, pasa, a veces las expectativas que nos hacemos nos juegan un poco en contra.

      Saludos, Miriam.

  16. Mirtha dice:

    Hermoso relato!! Me trae recuerdos de todos los lugares en turquia donde nos perdíamos con mi amiga y algunas veces algún turco simpático nos acompañaba al hotel .

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