Muchos marplatenses tenemos una tradición que considero hermosa, generalmente a mediados de noviembre: ir al Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Para los que vivimos acá, es uno de esos grandes eventos para los que no tenemos que quedarnos en alguno de los hoteles en Buenos Aires, viajar por horas, elegir entre los varios hoteles en Montevideo ni nada del estilo; lo más extremo que puede suceder es tomarse...

Una semana a pleno en el 33° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

Muchos marplatenses tenemos una tradición que considero hermosa, generalmente a mediados de noviembre: ir al Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Para los que vivimos acá, es uno de esos grandes eventos para los que no tenemos que quedarnos en alguno de los hoteles en Buenos Aires, viajar por horas, elegir entre los varios hoteles en Montevideo ni nada del estilo; lo más extremo que puede suceder es tomarse algún colectivo 🙂

Les cuento un poco más sobre “el ritual”. Todo inicia con el anuncio de las fechas para noviembre y la posterior publicación del programa diario de eventos, ya que las películas que se exponen y compiten son una parte de todo lo que tiene para ofrecer el festival.

Este año, vi con buenos ojos, aunque finalmente no participé, la audioguía La voz del mar que recorría “lugares, películas, calles y personajes que fueron parte de la identidad del Festival”.

Y también ciertas masterclasses que me llamaron muchísimo la atención, por ejemplo la de Mark Berger “Cómo escuchar películas”.

Con la programación en mano (o en pantalla), empieza la dinámica de leer reseñas, ver trailers, leer recomendaciones de gente del cine y conocidos, armar grillas de acuerdo con nuestros horarios, mandarnos mensajes entre amigos para ver a qué hora podemos coincidir. En mi ámbito, circulan muchas capturas como esta:

Superada la etapa de selección, arrancamos el lunes yendo a ver una de las funciones de la competencia de cortos latinoamericanos, un poco de todo en algo más de una hora de duración. Para el martes, caímos (ya por falta de entradas) a ver una película argentina, La Cama.

El miércoles se puso más internacional con una peli turca de la sección Estados Alterados. Prometía más de lo que fue, pero resultó divertido reconectar con mis conocimientos básicos de turco y las ricas Efes.

Ya acercándonos al final de la semana, metimos una mini maratón de pelis locales al hilo, una de la competencia internacional y otra de la argentina. Para la internacional, fuimos al Auditorium; un festival sin una pasada por el bello Auditorium no es un festival. Miren qué linda estaba la ambientación de la entrada:

Salvo en la película de Turquía, tuvimos la posibilidad de escuchar a los directores, actores, encargados de efectos, sonido y fotografía después de la proyección. Este es el gran plus que el MDQ Film Fest deja al alcance de todos:

Para el viernes había previsto ver un documental sobre guitarras, siempre es bueno encontrar algo musical en el festival, pero al final no llegué 🙁

Ya llegando al finde, el ritual termina viendo qué films resultaron premiados y tratando de ir a ver la mayor cantidad posible el domingo. En esta edición, todas las funciones fueron gratuitas para los que llegaron a conseguir sus entradas a tiempo.

La verdad es que, aunque el festi ya terminó, algunas muestras siguen disponibles hasta el próximo fin de semana. En mis planes está pasar por el Museo Castagnino antes del 25/11, uno queda recargado de energías culturales inevitablemente.

Movidito el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, ¿no? 🎬

 

 

También te podría gustar...

6 Respuestas

  1. ElToto dice:

    Muy interesante, Cintia. Se sabrá con anticipación la fecha para el año que viene? Digo, por si puedo hacerme una escapada 😋

  2. Guillermo dice:

    Que bueno que lo puedan disfrutar, normalmente yo me pierdo todo lo bueno que se desarrolla en mi ciudad porque soy muy vago en eso. Tengo que cambiar.

  3. Nora dice:

    Nosotros disfrutamos del autocine en el Museo Mar. Genial! Ojalá pudiéramos tenerlo durante el año, muy bien organizado.
    Fuimos el segundo día, vimos “Mi obra maestra”. La pantalla excelente: pese a ser una noche de niebla cerrada, el audio en FM, las instalaciones sanitarias del museo en perfecto estado.
    La Fonte del museo tenía una promoción por el festival a $ 120, que compramos y llevamos al auto.
    Resumen: muy buena oropuesta del festival
    Saludos chicos!

Dejá un comentario