Reclamando mi valija rota por Air France
Ayer volví a pisar suelo argentino en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Salí del avión, hice migraciones y fui a la cinta de equipaje con toda la ilusión de reencontrarme con mi valija, brillante y recién comprada hace dos días. Apareció rápido y, en una primera inspección, ya develó la temida realidad: mi valija nuevita, de 48 horas de vida, había sido maltratada durante el viaje. Su superficie fucsia estaba rayada...

