Viajes largos y despedidas, pongámonos sentimentales

Este va a ser el cuarto año consecutivo en el que me voy de viaje cerca del comienzo del invierno argentino por un período de tiempo extenso: la primera vez fueron dos meses y pico, después algo más de dos y en la última superé los tres.

Esta vez, después de algunas idas y vueltas, voy a estar afuera por 40 días y, aunque sean “sólo 40 días” (como digo yo, comparándolo con los cinco meses que había planeado en un inicio), estando a dos semanas de mi partida ya empieza a reinar el ambiente de despedida. Mi círculo cercano, digamos las personas que me quieren y a las que mi presencia les resulta algo grato, está al tanto de mi inminente partida y la agenda, de a poco, se va llenando de asados, comidas, idas a tal lugar, cervezas, pendientes que de pronto hay que cumplir, abrazos planificados, paseos.

Planes muy adultos con mis amigas

Todo esto es la previa, las hermosas semanas anteriores a subirse al avión en las que la resolución de los últimos detalles del viaje se combina con la intensa actividad de compartir tiempo con todas esas personas que conforman la razón por la que llamo a Mar del Plata mi casa.

El atardecer en Mar del Plata hoy. Sin filtro, puro fuego y belleza.

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Pero ahora pongámonos realmente sentimentales y hablemos de la despedida final, del segundo en el que girás y te das cuenta de que estás solo, yéndote por meses a lugares (más o menos) desconocidos. A veces, como cuando me voy en colectivo, ves a tus seres queridos saludando desde la ventana y el ardorcito en el pecho es inevitable: no importa cuánto quieras irte ni la felicidad que te produzca el viaje que se viene, esa pequeña ¿angustia? te domina por algunos segundos.

No voy a negar que he dejado caer algunas lágrimas de camino al control de seguridad en Ezeiza y también en los primeros metros que recorre el colectivo cuando parte de la terminal y llegan los mensajitos de los que te ven irte. Y no es que uno no lo valore cuando está en casa, pero en ese momento todo se vuelve un poco más significativo frente a la inminencia de la distancia.

Imagino que para la gente que se va más tiempo o no sabe cuándo va a volver las despedidas deben tener tintes más sentimentales. En casos así, siempre me ha tocado ser quien despide y esa cosita en el cuerpo también se siente.

Bueno, me despido 👋 y les dejo el lugar para comentar sus experiencias, si quieren.

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34 Respuestas

  1. Viviana dice:

    Por razones de trabajo no podemos hacer viajes largos, como mucho 20 días y no me va a despedir ni a buscar nadie, así no sufro esa angustia . Pero te cuento cuando era chica mis abuelo vivían en Mardel, y recuerdo la felicidad de ir a buscarlos a Constitución al tren y la tristeza de cuando el mismo tren que me los traía al tiempito me los volvía a llevar. De esto ya pasaron muchos años y te aseguro que si voy a Constitución a tomar cualquier tren muchas veces mirando recuerdo esa felicidad que sentía cuando se acercaba el tren y esa angustia por la partida. A pesar de haber pasado tantos años hay cosas que quedan grabadas. Saludos

  2. Norberto Saidman dice:

    Buen viaje!

  3. Maria dice:

    Conozco esa sensación, tengo hijos viviendo fuera del país, voy todos los años y al regresar me invade esa tristeza mezclada con agradecimiento de que puedo volver al año siguiente , voy sola a Ezeiza para evitar uno de los momentos

  4. Irene dice:

    Cintia C, dos de mis hijas hace 11 años en España. Por lo tanto, tanto para decir de despedidas y encuentros. Todos muy intensos! Y también se habian ido las dos s sus veintepico a recorrer Europa, sin compromisos pendientes acá y faltando cursar un cuatrimestre una de ellas……o sea, volvían. Pero no. Se engancharon con el modo de vida y se enamoraron, con argentinos! Uno de ellos precisamente marplatense.
    No habia sido su plan, pero la vida da sorpresas y no se sabe cuando
    Con énfasis te puedo hablar te despedidas y encuentros para nosotros que quedamos y para ellas que se van
    Ahora ya estamos planeando nuestro encuentro de Enero. Felices todos.
    Muy buen e intenso viaje Cintia!

  5. Guillermo dice:

    Siempre me haces lagrimear Cin o será que me estoy poniendo viejo??? Muy buen viaje, lleno de enseñanzas y experiencias y sobre todo muchos post. A Jorge y Pablo te los cuido yo😂😂😂😂

  6. Adrian dice:

    Y si, como no vas a dejar caer unas lagrimas? Parafraseando a Les Luthiers: casi podríamos decir que somos seres humanos! 😛
    Yo también parto esta tarde pero “solo” hasta fin de mes. Claro que voy muy bien acompañado (esposa y cuñada)
    Buen viaje y esperamos las crónicas!

    PD: como para ir viendo como es la cosa, voy a escribir por primera vez lo mas que pueda para después publicarlo tipo blog pero solo para los conocidos 😉

  7. Ines dice:

    Hoy en ezeiza esperando a mis hijos….me emocioné con dos mujeres que se fundieron en un abrazo…lloré con ellas. Imaginate cuando vi a mi hija…salir….es hermoso ver a tu flia con vos otra vez.

  8. Verónica Herrera dice:

    Los abrazos en Ezeiza son geniales, tanto en las despedidas como en los reencuentros. En mi caso a veces me acompañan, a veces no. Depende de los horarios de los vuelos. Pero con la familia tenemos la costumbre de enviarnos mensajes o llamarnos mientras estamos embarcando. Nos hacemos la típica pregunta de “Cuánto te peso la valija al final?” u “Ojo que te quedan pocos kilos de espacio a la vuelta”. Tengo madre muy católica y nos suele enviar a todos una bendición x wa justo antes de subir al vuelo, para todos nosotros creo que ya es una cábala.

  9. Eduardo dice:

    Que tengas un muy buen viaje, Cintia.
    Confieso que he viajado (“mucho” para mi gente, menos de lo que quise…) y en aquellos primeros viajes emblemáticos, el llantito camino a Migraciones es… inolvidable. Esa loca situación donde estás emocionado y al mismo tiempo un cana te pregunta idioteces mientras te revisa luego de un scanner…
    Se siente o no se siente, viajar emociona generando experiencias que dan muchas ganas de compartir con la gente del palo. Y eso hacemos, no? Aún sabiendo que las experiencias son intransferibles, y aunque a veces parezca presumir…
    Las despedidas son muy emotivas, y en algún momento del periplo VERDADERAMENTE queremos regresar. Al menos un poquito… por eso, hay que encararlo como si fuera el último. Que lo disfrutes!

  10. Paula dice:

    amo q me vayan a recibir cdo. regreso, no tanto cdo. me voy ya q ese ardor del q hablas lo siento al partir aún x solo 5 días, nadie se propone ser fatalista pero la pensar la distancia y los eventuales avatares da vértigo siempre, buen viaje y a fantasear un regreso colmado de buenas experiencias y con la espera de todos los tuyos mirando ansiosamente la puerta donde ocurre la magia cdo. uno vuelbve aver esa/s caras conocidas 😉

  11. Andrea dice:

    Ufff… tocaste la tecla. Estoy a 10 días de un viaje sólo ida y cada momento resuena como últimoú. Encima con una sobrina recién nacida. La mezcla de emociones es casi intolerable.

  12. Lisandro dice:

    Yo como nunca le cuento a nadie cuando me voy, no tengo ese problema, nadie va a despedirme porque a la mayoria de la gente, el otro no les importa. Suena crudo, pero es la realidad.

    • Viajera1234 dice:

      No puede ser cierto que a nadie importe tu partida o tu regreso, salvo que seas, tipo, “un monje tibetano”… “un ermitaño”… ¿No tenés padres, hermanos, hijos, sobrinos, novia, amigos etc??????

      • Guillermo dice:

        No esta tan errado Lisandro. Amigos, pero amigos de verdad, de fierro, a los que puedas confiarles tus cosas mas preciadas son muy poquitos y lo notas cuando los necesitas de verdad. En las buenas y para los asados son todos geniales, pero en las malas se rajan muchos. Ni hablar de la familia, he visto pelerse hermanos en la firma de escrituras y pasándose factura de quien habia pagado el entierro. En el trabajo cuando se enteran que viajas te tiran palidas (los famosos pisa brotes) o te preguntan “como haces para viajar tanto?” . Así que no esta tan equivocado.

        • Silvia dice:

          Totalmente de acuerdo. Yo además nunca digo el día exacto que viajo, solo a mis hijos obvio que son los que nos esperan, los demás se enteran cuando llegué si me preguntan, cuando vivía mi madre solo ella sabía, pero al resto no les cuento a nadie, creo mucho en las malas energías que tira la gente, amigos, familia, compañeros laborales, es algo subconciente , pero en general siento que no tiran buena energía ,así que prefiero subirme a un avión sin que nadie sepa que día nos vamos. En cuanto a lo que decís de la pelea económica entre hermanos lo he visto hace unos pocos meses con unos amigos, no podía creer como esos tres hermanos rompieron una hermosa relación familiar cuando falleció su madre y comenzó la pelea por una casa, increíble como la gente cuando hay intereses en el medio pierde sus afectos por dinero.Así que también coincido bastante con Lisandro solo que creo que les importa pero a veces hay sentimientos negativos cuando se enteran de que uno viaja

    • Cintia C. dice:

      Cierto, Lisandro, es afortunado tener una minoría de personas de fierro a las que uno le importa.

  13. Viajera1234 dice:

    Che, no sé dnd poner esto, pero para los que tengan previsto alojarse por Airbnb en Japón…
    ¿sabian que hay una nueva ley en Japón que reduce drásticamente la oferta de alojamiento?, Ahora les exigen a los propietarios una licencia que aún no todos tienen, por lo cual se están cancelando muchas reservas.
    De todos modos Airbnb, además de reintegrar el 100% de la reserva, se está encargando de ayudar a encontrar nuevos alojamientos y compensar a los damnificados.

  14. Emi dice:

    Te pusiste melancó cintia, tranqui que nos pasa a todos (la diferencia que a mi me pasa cuando estoy en el aeropuerto pero por subir al avión de regreso 😂). Buen viaje y esperamos muchos post con info.

  15. Silvia dice:

    Uff Cin que decirte, nuestra hija mayor vive en Barcelona desde hace ya 18 años, en cada llegada y partida llorábamos de felicidad a recibirla y de añoranza anticipada al despedirla, como tuvimos durante 12 largos años a mis suegros enfermos en casa y a nuestro cuidado no habíamos podido ir a visitarla, en 2015 fallecieron ambos y ahí al mes comenzamos a planificar nuestro viaje así que en 2016 no solo fuimos a conocer su lugar en el mundo, sino que mi marido , español , regresó a su tierra luego de 64 años a conocer no solo a su familia española , toda la tiene allí sino además el lugar donde nació, qué decirte? emoción fue poco! Y en noviembre se me fue a vivir también a Barcelona mi hijo, el que jamás pensé que se iría porque hasta se negó a viajar con nosotros, pues se enamoró online de una catalana y allá está feliz y cuidado con su amor,ahí tuve una mezcla taaan extraña de sentimientos, por una lado quería llorar a gritos, se me iba mi bebe jajaj, pero por otro lo veía tan feliz e ilusionado que solo pensé en sus sentimientos, en decisión de poner en la balanza su amor infinito hacia nosotros y hacia su amor, y entonces ganó mi amor materno y lo despedí con una enorme sonrisa y alentándolo en su despedida pese a que mi corazón lloraba, hoy lo extraño horrores pero como la tecnología ayuda y lo veo feliz , nos conectamos casi todos los días, la ausencia duele menos, El año pasado nació nuestro primer nietito catalán, así que en 20 días nos vamos a conocerlo, a reencontrarnos con nuestros hijos y familia y esta vez viaja también la menor de ms hijos, y ya me está doliendo el corazón nuevamente porque hace 10 días me dijo que este viaje era definitorio para su vida, que iba a terminar de decidir si se iba también a vivir a Barcelona, y ahí pensé pues si ella también se marcha , no puedo seguir con mi corazón dividido por un océano, así que también se definirá nuestro futuro porque esta vez si ella se va también nos iremos con ellos, es una decisión fuerte porque tenemos 69 y 61 años, mi marido cuya familia como dije está toda allá dudaba mucho cuando se lo dije, pero tengo claro que si la más chica también se me va no soportaría vivir ya acá pese a que nos quedaría el mayor en Argentina, pero la más chica es mi compañera, mi confidente, ahí si que moriría de tristeza si la tuviera lejos, tengo claro que será muy difícil y complicado pero a veces los hijos también marcan nuestros destinos. Ahora cuando viajamos nosotros en 2016, no quisimos que mis hijos que quedaban acá nos fueran a despedir, lo hicimos en casa, justamente para no viajar con la angustia de la despedida, fue con alegría pese a que los dejábamos porque el reencuentro con nuestra hija mayor y la familia era muy importante para nosotros. Y te cuento que como dije nuestro viaje aún no comenzó y el otro día armando la planilla de viaje cuando escribía la fecha de regreso, ya la angustia se apoderó de mi estómago y aún no viajé jajaja. Esta vez el regreso creo que será doloroso, porque cuando nuestro hijo viajó en noviembre ya sabíamos que nos veríamos en julio pero esta vez no sé cuando volveré a verlos, abrazarlos y comerlos a besos. En fin que las despedidas y viajes tienen una enorme alegría y por otro lado como bien decís una angustia por los que dejamos atrás. jajaj me extendí demasiado no?? Que tengas un hermoso viaje, no sé a que destinos vas ni en que fecha exacta , quizá nos crucemos en algún destino ajajaj

    • Cintia C. dice:

      Silvia, ¡cuántas emociones! Gracias por compartirlas, con los familiares que viven afuera todo se mueve un poco más. Que disfruten la próxima visita, saludos.

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