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Hace algunas semanas viajamos a España, pero antes nos quedamos una noche en Buenos Aires (Argentina). La idea era descansar y salir bien fresquitos hacia el viejo continente.
Nos alojamos en una zona céntrica de Buenos Aires, en el hotel Howard Johnson Plaza Buenos Aires Florida Street by Wyndham, sobre el final de esta nota les dejamos el relato de nuestra estadía en este alojamiento con video incluido.
Una cena en un lindo restaurante de Buenos Aires
Cuando íbamos llegando al hotel vi un restaurante cerca que me llamó la atención, con una estética sobria en donde preponderaba el color rojo, «Tancat» se llamaba, que significa «cerrado» en catalán. Supongo que, como íbamos a visitar Cataluña en este viaje, por eso también capturó mi atención.
Hicimos el check-in en el hotel, dejamos las cosas en la habitación y nos fuimos a cenar a Tancat. Al llegar, había que esperar un poco si queríamos sentarnos en una mesa o pasar y comer en la barra; vimos que la barra era lo suficientemente cómoda y decidimos acomodarnos allí.
No había llevado el teléfono, a propósito, para desconectarme un poco. Déjenme decirles que eso es algo bastante extraordinario para alguien que hace lo que hacemos nosotros; normalmente:
- Habría tomado fotos del exterior
- Luego tomado fotos de la carta
- Y fotos del ambiente en el interior
- Hubiera ido grabando fragmentos de video para luego hacer un reel
- Cuando la comida llegara a la mesa la acomodaría de manera más o menos estética y ningún comensal podría tocarla hasta que termine (la desgracia de viajar con blogueros de viaje)
- Y varias, varias, cosas más
Pues no, nada de eso sucedió y ahora me pasa algo inaudito, recuerdo que de entradita de cortesía trajeron una linda variedad de panes y un preparado para untar, pero no recuerdo exactamente qué era, ¡me faltas mis fotos! ¿Será que me acostumbré demasiado a tener siempre fotos y videos y por eso no me quedan tan grabadas algunas cosas?
El restaurante tenía una clara impronta española: pedimos una jarra de sangría, un pollito y un lenguado a la vasca que estaba para chuparse los dedos. De postre, en honor al nombre del lugar y a nuestro próximo destino, una crema catalana.
Todo estuvo muy bien presentado, los platos eran suficientemente abundantes y de una destacable calidad, y el arte de la preparación nos pareció sobresaliente. La atención también fue correcta y amable.
No conservé el ticket, pero recuerdo que el total de la cuenta fue de unos USD 25 para las dos personas. Nos pareció adecuada la relación calidad / precio.
Una visita al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid
Ya en Madrid y sin planes muy rígidos, notamos que ese día se podía visitar de manera gratuita el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, uno de los museo de Madrid que todavía no conocía. De modo que fuimos a conocerlo.
Está en una zona muy linda de la ciudad, en el Paseo del Prado, y el edificio en sí es hermoso. Claro, desde hace siglos esta zona ha sido la favorita de la aristocracia madrileña y la arquitectura es fiel reflejo de ello.
Ya que íbamos al museo antes aprovechamos a curiosear un poco sobre la interesante historia de Carmen Thyssen y nos quedamos pensando que hubiera sido interesante encontrarla por allí, conocerla, tomar algo con ella y charlar un buen rato.
Debo decirles que me sorprendió la colección, parecieran haber reunido a los fundamentales del arte bajo ese techo. Uno camina y camina, va pasando de sala en sala y no para de encontrar obras de artistas reconocidos. Por nombrar a algunos nomás, a Caravaggio, Rembrandt, Canaletto, Monet, Degas, Van Gogh, Gauguin, Dalí, Picasso… Y estoy siendo injusto en no mencionar a decenas y decenas de otros grandes artistas.
En esta ocasión sí había llevado el teléfono, pero me propuse no usarlo, desconectar, tomarme unas vacaciones de mi trabajo de bloguero de viajes 🙂
Debo admitir que pequé, tomé UNA FOTO, pues al pasar por un cuadro de 1928 de la ciudad francesa de Villefranche-Sur-Mer, quise fotografiarlo y enviárselo a quien me había acompañado hace poco en un viaje por la Costa Azul, a ambos nos gustó mucho esa ciudad.

Era esta iglesia, aunque está planteada desde un ángulo distinto:)

La verdad, me gustó tomarme esos recreos, darle descanso al celular y generar las condiciones para ejercitar otras maneras de percibir y de procesar las vivencias.
Eso sí, les tengo que pedir perdón, pues estos relatos carecen de los recursos multimedia que suelen acompañar a nuestras publicaciones.
Post relacionados:
- El hotel Howard Johnson Plaza Buenos Aires Florida Street (Argentina)
- Visita a Villefranche-sur-Mer desde Niza (Francia)
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Para el bloguero tomar fotos es un arma de doble filo.
Por un lado, agota. Es todo foto. Ya he ido comer con amigos, y algunos miran extrañados no poder empezar a comer como pterodáctilos porque la foto va primero. Y otros acompañan y te miran esperando que captures el momento a través del vapor de una buena lasagna.
Y por otro lado, es una forma más de vivenciar el momento. Un bello paisaje marino a través de la ventana de tu hotel se disfruta aún más si capturás el momento en una imagen. Si no tuvieras tu cámara, cuan fuerte deberías mirar el paisaje para que el disfrute alcance el 100%, quede para siempre impregnado en tus retinas y sepas que disfrutaste todo lo que podías disfrutar. La cámara todo lo soluciona, te relaja, te distiende, podés disfrutar lo que quieras ya que luego podrás seguir disfrutando con la foto. Y además llevás elementos para compartir con quienes no están allí.
Esto se potencia aún más con los alimentos. Una ventana la ves ahora y mañana también. El alimento no, o al menos no en el mismo formato 🤪 La imagen del momento te permitirá volver a disfrutar una y otra vez y aconsejar a quienes no conocen ese plato de comida.
Así es , Adrián, un arma de doble filo , de la cual habitualmente usamos solo uno de los filos
Es interesante lo que se siente a veces usar el otro lado.
viene bien a veces el Detox digital
Sí, cierto, lo voy a ir haciendo de vez en cuando.
No conozco el Tancat que visitaste, pero si fui varias veces a una «sucursal» que tenían en la zona de Martínez y realemente se comía muy bien. Se que este es anterior al que ya está cerrado y no sabía que aún estaba abierto así que me voy a ver obligado a dar una vuelta por ahi. Me pareció muy bueno el precio.
En los años post pandemia te habías hospedado en el microcentro de Buenos Aires? Notaste lo degradado que está?
Buen viaje!!!!
La verdad, estuve solo unas horas, pero sí, lo noté venido abajo.
El microcentro desapareció Nestor y se degrado, era mantenido vivo por los oficinistas que alli desarrollaban su actividad diaria, en pandemia se descubrió que muchisimas cosas se pueden hacer home office, estudios jurídicos, contables y escribanias. Tareas bancarias que no necesitan contacto con el cliente y todas más eficientes. Por lo cual, creo y es mi percepción, el microcentro se va a reconvertir en un nuevo barrio habitacional o sera el far west.
Tankat es lo más! Almorcé décadas ahí. El restaurante es muy tradicional tiene mil años!
Me gustó mucho, sí.
Seguramente disfrutaste la cena mucho mas que si hubieras estado en modo bloguero, ni hablar tu compañía. Muchas veces por estar pendientes de lo visual distraes dos sentidos esenciales, olfato y gusto y el primero, a mi entender es el que siempre te va a traer esos olores particulares de muchos viajes.
Una foto de un plato hoy, seguramente sera diferente dentro de 5 años.
Es complicado cuando es parte de tu trabajo justamente documentar eso.
Es lo bueno de viajar sin tener que trabajar y lo recalco de buena onda, hay que darle su lugar al trabajo y mucho mas al ocio y descanso.
El tema que nuestro trabajo, es viajar
Es un balance algo difícil de llevar, sobre todo cuando estoy «trabajando» de bloguero, pero sí, abre las puertas a un modo de percibir diferente.
Para los que no tenemos la actividad de ustedes hoy en día también es casi una obligación sacar foto a todo y subirla a un estado, historia o red social.
Reconozco que veces es un poco cansador, pero por otro lado es lindo inmortalizar ciertos momentos.
Esa experiencia de no dejar que nadie pruebe la comida hasta poder capturar el plato de la forma más estética posible la vivo frecuentemente, lo mismo que fotografiar cada juntada o ciertas salidas ademas tratar de que todos estén conformes de como salieron.
Aunque hace un tiempo decidí tomarme un descanso, no saco fotos y estoy en rebeldía con las redes, no publico nada, prefiero estar mas relajada disfrutando el momento y no estar pendiente de la foto.
Sin embargo no puedo evitar tener un poco de remordimientos y me digo, «uy que mal no voy a tener recuerdos de este año» jaja
Que lindo el cuadro de Villefranche-Sur-Mer!
Un buena descripción de lo que nos pasa con el tema de fotografiar / publicar.
¡Hermosa Villefranche!
Tus relatos siempre fueron fidedignos; así que igualmente te creemos Con o sin fotos
Que sin duda son un complemento , pero lo más importante es la descripción de la impresión personal condimentada con algún consejito
Muchas gracias por acompañarnos, Amelia
Los mejores momentos no son fotografiables, porque si tuviste tiempo para agarrar la camara o telefono para sacar la foto, entonces no era el mejor momento…obviamente hay momento inmortalizados por otras personas…pero mi premisa es esa. Alla por principios de los 90 mientras viajabamos por Disney, uno de los que viajaba con nosotros iba filmando con una camara JVC, de cassette, en un momento se hincho, la tiro a la mierda y dijo: el que quiera ver los videos que venga y los filme, soy el unico salame que no disfruta nada y va mirando todo en un cuadradito en blanco y negro. Mas alla del paso del tiempo y la tecnologia, sigo pensando igual. Ojo, como dice Adrian, tambien es un trabajo, pero ya ese es otro tema.
Sí, en nuestra actividad estamos tan acostumbrados a ir registrando tantas cosas, que tomarse un recreo se torna relevante.
Tancat, un clásico desde los 80 por su entorno y buena gadtronomía que aún funciona en el devaludo Microcentro. La historia cuenta que Borges era habitué por la proximadad con su domicilio. Genial que disfrutaron del lugar y del detox de trabajo/placer.
Ohh, no sabía lo de Borges, tenía buen gusto para la gastronomía entonces 🙂
Creo que el problema de las fotos es la facilidad que hay ahora para hacerlas, muchos se pierden el momento por estar intentando conseguir la mejor foto. Entiendo que es parte de tu trabajo, pero para muchos otros no lo es y lo hacen igual porque sienten que están obligados a subir una foto a una Red social y compartirla. Creo que antes la limitación de la cantidad de fotos en el rollo, hacia que se valorará más la vivencia y el proceso de sacar las fotos.
Cada foto salía plata antes.