Llegamos a Oporto (Portugal), fuimos hasta el alojamiento y cenamos enfrente (amor a primer bocado)

Llegamos a la ciudad portuguesa de Porto (Oporto en español) luego de un largo recorrido: arrancamos con un vuelo de Aerolíneas Argentinas desde Mar del Plata hacia Aeroparque en Buenos Aires, luego nos trasladamos hacia Ezeiza con el excelente servicio de transfer de Au Revoir, después volamos con Iberia hacia Madrid y desde allí tomamos otro vuelo de Iberia hacia el aeropuerto de Oporto (OPO).

Teníamos que trasladarnos hasta la zona de Vitória, en el centro histórico de la ciudad. Podíamos ir en transporte público por poco dinero, nuestro anfitrión nos había informado con precisión al respecto:

En el aeropuerto solo hay una línea de metro, el violeta (E). La forma más fácil de llegar al apartamento es coger el que está en la dirección «Estádio do Dragão» y salir en la estación «Trindade», es una conexión directa. Tarda unos 30 minutos. Una vez que estás en la calle, está a 5 minutos a pie hacia Rua da Picaria.

Necesitas comprar un billete Z4 que puedes comprar en la estación de metro, cuesta 1,95 euros.

Pero como veníamos cargados y ya con muchas ganas de llegar, nos tentó llamar un Cabify y tener un traslado privado puerta a puerta. El viaje nos costó €16 y pico y demoró 26 minutos en recorrer los 17 kilómetros desde el aeropuerto hasta la puerta de nuestro alojamiento, un departamento que alquilamos a través de Airbnb.

Nos instalamos con gusto en nuestro pequeño pero funcional y bien ubicado apartamento.

Tip: Si todavía no estás registrada/o en Airbnb, date de alta desde este link y te regalan U$S 26 para tu primera reserva (y a nosotros también después de que vos te alojás).

Al rato, salimos con intenciones de cenar. Estábamos cansados.

Justo la Rua da Picaria, donde estábamos alojados, era una calle de restaurantes. En nuestra cuadra había un restaurante de comida típica portuguesa, una taquería, otros más modernos y, casi enfrente nuestro, una fábrica de cerveza artesanal; optamos por ella.

Nos asomamos y enseguida nos atendieron muy amablemente y nos invitaron a pasar a su terraza exterior en la parte trasera del local, una zona muy bien ambientada con pocas mesitas. Noten que dejan mantitas en las sillas, por si uno siente algo de frío o simplemente disfruta de la sensación de envolverse en una manta, vimos a un par de parroquianos usándolas.

Antes de salir a la zona de la terraza podemos ver los tanques en los que están elaborando la cerveza, perfectos ellos, de un brillante acero inoxidable.

Y, en una de sus paredes, una infografía describiendo el proceso de elaboración de la cerveza.

Yo me pedí una cerveza, les dije que eligieran ellos cuál, y mi esposa que es celíaca pidió una sidra de manzana.

Me gustó mucho ver en la carta comida típica portuguesa de tipo finger food, me pedí un bolinho de bacalhau, una croquete de camarão y una chamuças. Estas últimas las pedí luego de que me explicaron que eran una comida de origen hindú que los marineros portugueses trajeron hace siglos y llegaron para quedarse en la gastronomía portuguesa, son como unas empanadas triangulares fritas que dentro tienen una mezcla de legumbres y carne, pero prevalece un sabor especiado muy preponderante, creo que el curry aparece en primer plano en el paladar.

Mi esposa pidió algo gluten free, una hamburguesa al plato con ensalada y una sopa de legumbres, luego notamos que casi todos los menúes portugueses comienzan con una sopa.

Esa salcita estaba genial para ir remojando a cada bocado el bolinho de bacalhau y la croquetes de camarão.

Luego me pedí una bifanas, pensando que eran unos mini sanguchitos chiquitos, pero resultaron ser algo más grandes: un pan muy esponjoso relleno de carne de cerdo previamente marinada en una salsa de tomate. ¡Riquísimo!

No pedimos postre, habíamos quedado los dos más que satisfechos.

La cuenta total fue de €16 y pico, lo mismo que nos había costado el Cabify desde el aeropuerto hasta el centro.

Disfrutamos de la calidad de los ingredientes, la combinación de sabores, las cocciones justas y la atención cordial de quienes nos recibieron en A fábrica, así se llama esta cervecería.

Comimos cosas simples, pero características, no dudo en afirmar que aquello fue «amor a primer bocado».

Links de interés:

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10 Respuestas

  1. ghibaro dice:

    Genial Jorge. Muy buen la comida portuguesa y muy buenos los precios. Porto es una ciudad que me pareció de la más amigables de Europa. No es muy grande. Lindas vistas en esa ribera tan fotográfica. Buena gastronomía. También mucho arte. Me pareció increíble la iglesia de San Francisco, dorada por donde la mires y un recuerdo de la gran riqueza que supo tener Portugal. Lo que más recuerdo de la gastronomía son el bacalao y pulpo grillado. Que delicias!!

  2. Caro dice:

    Hola! Buenisimo el post, parecerá una pavada, pero que nos cuentes sobre las posibilidades de comida sin gluten para nosotros que somos 4 GF, nos anima a aventurarnos con niños a portugal ;).

  3. Ireny dice:

    Buenos precios en Portugal, todo se ve riquísimo!

  4. Adrian dice:

    Muy interesante. Consulta sobre Au Revoir: fueron solo dos personas o es compartido? Les pareció bien el precio?

    • jlcota dice:

      Fuimos dos personas, viaje privado.

      Nos invitaron para que los conozcamos, nos contaron que cotizan según cantidad de pax y servicios que se necesitan.

      Brindan un MUY buen servicio.

  5. Lucas dice:

    hola chicos, consulta: es fácil tomar uber / cabify desde el aeropuerto? tiene una zona establecida para esperar el auto?

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