Interesante interacción con jóvenes cataríes, no hice foto ni video

Andaba yo por Doha (Catar), más específicamente en el Souq Waqif que es un zoco (un mercado tradicional de los países árabes) y, más especifico aún, en el Falcon Souq, es decir, en el zoco de los halcones.

El halcón es muy, pero muy, importante para los cataríes, en el zoco de los halcones están expuestos para la venta, atados, muchos de ellos con la cabeza tapada. También venden todo tipos de accesorios, como guantes, algo que ante la ignorancia denominaré «posa halcones», capuchitas para taparles la cabeza, medicaciones, etc.

Es algo extraño para quienes no somos locales y genera sensaciones que no voy a abordar en este post, quizás en algún momento nos detengamos a hablar sobre lo que nos pasa a los viajeros cuando nos encontramos ante situaciones que implican la explotación de animales, todo un tema.

Ahí cerca está también el hospital para halcones, un verdadero hospital de generosas dimensiones en donde tratan a estas aves. Allí los llevan cuando se les rompe un ala, cuando tienen que hacerle análisis clínicos o cualquier situación en la que requieran consulta o tratamiento.

Aquí vemos un paciente esperando para ser atendido:

Andaba yo curioseando el hospital y había allí tres jóvenes cataríes con un halcón, calculo que tendrían unos 17 años, la edad del halcón no sé calcularla, ja ja. Los jóvenes estaban vestidos con la ropa tradicional catarí, túnicas largas blancas y turbante. Claramente eran chicos de la clase acomodada del país, seguramente alguno de los Maserati o Porsche que estaban allí estacionados eran de ellos.

Al verme interesado en el tema, me saludaron y me invitaron a acercarme. Me contaron que cada uno tiene un halcón, que los entrenan, me mostraron fotos y videos de sus halcones en donde se los veía llamarlos desde una buena distancia y ellos iban a posarse en sus muñecas, de sus halcones con una presa, cada uno orgulloso del suyo.

A pesar de ser un adulto ya bien grandecito, siempre disfruto de charlar con los jóvenes y más aún cuando pertenecen a una cultura tan diferente a la mía. Charlamos en inglés, una vez que yo agoté mis acotados recursos en árabe consistentes básicamente en saludar y agradecer.

Siguió la charla y me mostraron el anillo en la patita del halcón que identifica su lugar de origen y otros datos, algo así como un pedigree; me mostraron el ala rota del halcón de uno de ellos y, luego de un rato de animada charla, me invitaron a sostener el halcón. Obviamente dije que sí.

Me pusieron el fuerte guante de cuero que se utiliza para ello y me traspasaron el halcón de la muñeca de uno de ellos, el dueño, a la mía; el halcón chilló un poco, pero le pusieron la capuchita y se tranquilizó. En una de esas, posó una parte de sus poderosas garras directamente en mi muñeca, no me dolió ni nada, pero eso disparó un procedimiento de emergencia en ellos: decían cosas en árabe, algo alarmados, le dieron una indicación al halcón en un lenguaje entre hablado y físico y otro de los chicos me acomodó mejor el guante y corrió al halcón para que sus garras estuvieran completamente sobre el mismo.

Los chicos me ofrecieron tomar fotos o videos, pero les agradecí y les dije que no, sentía que de esa manera la experiencia perdía algo de auténtico, no sé, cosas que le pasan a uno. Aclaro que no era uno de esos casos en los que te ofrecen sacarte una foto a cambio de una moneda, a estos amables pichones de millonario podría haberles dado todo lo que tengo en el banco y se habrían muerto de risa.

Me olvidé un poco del trabajo de bloguero y me entregué a la experiencia de viajero en contacto con gente real de otra cultura. Seguramente la foto o el video no habría cambiado eso, pero en ese momento lo sentí así.

Seguimos charlado, nos reímos, le deseé una buena recuperación al halcón con el ala rota y nos despedimos.

¿Han tenido momentos así en los que sentían incómodo o inadecuado ponerse a tomar una foto o hacer un video?

Post relacionados:

Links de interés:


También te podría gustar...

10 Respuestas

  1. Juan dice:

    Cetrería. Arte milenario. No creo que sea explotación animal. Tener un perro es explotación animal? Un gato?

  2. Verónica Herrera dice:

    Me pasó mucho en Cuba eso de sentir vergüenza de hacer retratos. Me preguntaba para qué retrato la pobreza, o casas destruídas donde aún vive gente en La Habana vieja, en Vedado o en Trinidad. También me dio culpa.
    En otros lugares me pasó que sentía que quizás invadía un momento privado. Recuerdo un señor trabajando el maiz en el interior de La Coruña, España. Era una linda foto de él en su casa con una especie de máquina que debía tener 50 años mínimo, en un momento me miró y sentí que lo estaba invadiendo.
    Son momentos para quedarse como viajero, no todo soporta el lente de una fotografía.

  3. German dice:

    No se si cuenta como tal pero una vez en Aeroparque esperando para embarcar mi vuelo veo que en la fila de otro vuelo estaba Fabricio Oberto.
    Realmente no soy cholulo y siento que uno molesta a las personas pidiéndole una foto o algo, así que después de mucho pensar simplemente me acerqué y le agradecí por como representó a nuestro deporte y por hacerme emocionar a través de una pantalla. Me agradeció las palabras y me estrechó la mano.

    No le pedí foto ni saludo, me fui conforme de haberle manifestado respeto y al mismo tiempo con algo de culpa por molestarlo esos diez segundos jaja.

  4. Alejandro dice:

    Cuando decís «decían cosas en árabe, algo alarmados», no pasa nada. El árabe casi qué grita como forma de hablar (te lo dice alguien cuyos 3 de 4 abuelos son árabes nacidos en medio oriente). Super interesante lo del hospital de halcones. Ya lo estaría agendando. Cuente todo de Doha, qué me interesa. Abrazo George!

  5. inés dice:

    Me pasa todo el tiempo. Extraño los rollos de fotos en que me limitaba a sacar 24 o 36 fotos por viaje..no las 1000 que saco hoy con el celu en promedio… A veces siento que si saco fotos me pierdo de vivir a pleno el momento…desde perder segundos en oler un plato exquisito por sacarle una foto y mandarla a los grupos de whatsapp que apenas si la miraran.. o perder la «sensación» de la velocidad por intentar captar la mayor cantidad de imágenes posibles desde un transporte… pero la mayor contradicción la siento al querer tomar fotografías a niños o gente en acciones cotidianas…¿quisiera yo que alguien me sacara una foto en mi casa, trabajando o cuando estoy simplemente viviendo? Esto me pasó en Marruecos donde las mujeres y los ancianos en su mayoría se niegan a que las fotografíen y entendí que no es necesario «registrar» todo lo que veo…que tengo más sentidos para recordar y que el viaje también es «ese» instante irrepetible que se graba en el alma…

Dejá un comentario