El maravilloso restaurante Limaná de Lima (Perú)

Visitamos Lima sabiendo que la gastronomía de la ciudad es cosa seria, tiene bien ganado el título de capital gastronómica de Sudamérica. Con eso en mente, buscamos conocer algunas de las joyas gastronómicas de la ciudad y así es que descubrimos Limaná, un sorprendente y maravilloso restaurante que terminó siendo nuestra experiencia culinaria más destacada en todo el viaje a la capital peruana.

La verdad es que Limaná nos dejo sin palabras, pero vamos a tratar de encontrar algunas para contarles nuestras sensaciones en el almuerzo que tuvimos el placer de disfrutar allí.

El restaurante

Limaná es un restaurante de alta cocina sostenible, su propuesta combina superfoods peruanos, cocina sin gluten ni ultraprocesados y un enfoque activo en sostenibilidad, bienestar animal y respeto por todos los seres.

Está ubicado en el distrito de San Isidro, nosotros llegamos caminando luego de haber visitado el sitio preincaico Huaca Pucllana, el recorrido nos llevó unos 45 minutos, estuvo muy adecuada la caminata para abrirnos el apetito 🙂

Al ingresar al restaurante vimos una inscripción «Placer sin culpa» y ya nos dimos cuenta de que íbamos a estar muy a gusto en Limaná.

El lugar es hermoso, cuenta tanto con mesas en espacios cubiertos como en semicubiertos. La ambientación tiene un concepto estético realmente agradable en donde predomina el uso de la vegetación, lo que acompaña muy bien la filosofía del restaurante sobre la que les contamos más arriba.

Los tragos y bebidas en Limaná

Comenzamos nuestro almuerzo con un par de tragos, uno de ellos un mocktail (un trago sin alcohol) icónico del restaurante, un mil y una noches hecho de piña agua de azahar y miel de abeja.

Era inevitable probar su versión del clásico trago peruano, fue el Limaná Sour con pisco Italia, albahaca, limón, miel de abeja y huevo.

Ambos cocktails resultaron ser exquisitos.

Las entradas

Con la acertada guía de la amable señorita que nos atendió en este almuerzo, elegimos dos entradas.

Una de ellas fue el carpaccio de corvina (corvina de Paita, uvas, leche de tigre de almendras y castañas caramelizadas). ¡Impresionante! sería la palabra más adecuada para describir las sensaciones que nos provocó este plato, pero en realidad, me doy cuenta de que es una palabra que aplica también a todo lo que estaba por venir.

La otra entrada fue un tiradito de ají amarillo (láminas de corvina, crema de ají amarillo y quinua pop), otra maravilla de sabores y texturas, ademas de ser un regalo para la vista por su cuidada presentación.

Los platos principales en Limaná

Los tragos y las entradas ya nos habían elevado a un estado de apreciación gastronómica que pocas veces habíamos experimentado, los sabores y los aromas nos habían abierto un apetito diferente: el de querer seguir experimentando estas sensaciones nuevas que tan bien sabe provocar la gastronomía limeña.

Uno de los platos elegidos fue el paiche masato, a base de un gigantesco pescado amazónico (Paiche de Pucallpa curado, servido con salsa masato, a base de yuca sachaculantro y cashews fermentados, y con castañas amazónicas).

El otro plato principal fue un risotto de hongos (risotto preparado con portobellos, champiñones, porcón y shiitake, con un toque de aceite de trufa).

Éramos dos comensales en este almuerzo, cada uno de los platos estaba tan, pero tan delicioso, que primó un repentino «egoísmo», ninguno de los dos pudo despegarse del suyo y ofrecer probar un poco al otro 🙂

Las bebidas

Para acompañar el almuerzo optamos por una variedad de kombuchas (a base de infusiones herbales y miel natural de abeja, sabores surtidos). Estaban riquísimas, a mí me gustó especialmente la de toronjil.

Cabe destacar que Limaná tiene su propio laboratorio de elaboración de kombuchas y también huertos que satisfacen una gran parte de los vegetales que utilizan en sus preparaciones.

Los postres

Los postres fueron el broche de oro de un almuerzo de antología.

Uno de ellos fue un coulant de avellaneda (biscocho de avellanas con relleno liquido de chocolate, servido con helado de yogurt y whisky).

Y el otro fue el pecado de chocolate (brownie de palta y chocolate al 75 %, servido con helado de lúcuma, frutos secos y salsa de chocolate bitter).

Los postres nos resultaron excelentes, la natural dulzura de esas preparaciones iba cerrando un recorrido gastronómico que resultó conmovedor, creo que esa es la palabra que mejor lo describe.

El café

La sobremesa estuvo acompañada por un exquisito café de granos peruanos, yo pedí un espresso que tuvo una perfecta armonía entre acidez, aroma y cremosidad.

Las sensaciones

Las sensaciones que nos quedaron luego de visitar Limaná persisten aún semanas después. La filosofía hacia la naturaleza, la utilización de superalimentos peruanos, el esmerado trato que recibimos, el bellísimo ambiente de las instalaciones del restaurante y el increíble recorrido gastronómico que realizamos en este almuerzo configuran un todo absolutamente maravilloso.

Cuando visito un restaurante voy con la expectativa de que su propuesta gastronómica logre arrancarme exclamaciones, pues Limaná superó cualquier expectativa que hubiera tenido.

Ahora se que cada vez que vaya a Lima al menos tendré un almuerzo o cena en este restaurante tan especial.

La cuenta

El costo total de este almuerzo para dos personas, con tragos, entradas, platos principales, postre y café fue de S/413 (unos USD 123).

La relación costo – beneficio nos pareció más que adecuada.

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