El día que me leyeron el café en Estambul, Turquía

El café turco es una de ESAS COSAS, sí, con mayúsculas, que distinguen al país y su cultura de una manera especial. No sé si existe otro café como ese en el mundo, yo nunca tomé uno igual de espeso, intenso y tan hermosamente servido. Y parece que no soy la única que notó esto (jajaja), la UNESCO lo declaró “patrimonio cultural inmaterial de la humanidad”.

Siendo el kahve algo tan central y relevante en la vida de Turquía, existen varios rituales asociados al mismo. Uno de los que siempre me llamó la atención y del que escuché bastante es la lectura de la borra del café o su denominación más técnica “taseografía”.

En mi última visita a Estambul, quería que me leyeran la fortuna y, buscando un poco, encontré un café dedicado en la zona de Taksim, el Melekler Kahvesine. Llegué a la puerta y frente a mi pregunta sobre las actividades relativas al tema, uno de los mozos me dijo “Fortune teller?” y me mandó hacia adentro.

Me recibieron en el mostrador y, en una comunicación básica en inglés, creí pedir un café con adivinación incluida. Me senté a esperar, hasta que llegó esta hermosa bandejita conteniendo la bebida caliente, un mensajito en turco, una botella de agua, un plato y un chocolate.

Nadie me dio instrucciones, pero mirando a la chica de al lado deduje que, una vez terminado el espeso y riquísimo café, tenía que dar vuelta la taza sobre el platito. Unos minutos después, alguien se acercó guiándome hacia el área designada para la adivinación.

Dispuesto todo en la mesa, descubrí que, además de la sesión taseográfica, el encuentro incluía una lectura de las cartas de tarot. Arrancamos por ahí, haciendo foco en lo que iba saliendo en torno al trabajo, enojos, futuros viajes, amores y demás temas del porvenir.

No les voy a contar mi futuro, porque sería quemarlo, pero miren qué linda se veía la tacita dando su mensaje con los rastros del café.

Después de unos 15 minutos en los que hablamos en inglés (con un poco de ayuda del traductor en ocasiones), volví al mostrador y pagué 40 liras turcas por el servicio.

Si bien no era la primera vez que degustaba el café turco, quedé muy satisfecha con la calidad de la bebida y la belleza y complejidad de su presentación; el amor por los detalles en Turquía nunca me deja de sorprender. Por su parte, la experiencia de adivinación fue muy divertida y le dio un lindo plus al hecho de ir a tomarse un buen café.

Si andan por Taksim y les gusta la idea, les recomiendo pasarse por Melekler Kahvesine.

 

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4 Respuestas

  1. Silvia dice:

    Uhhh Cin estuve en Estambul en julio , este post debería. haber salido antes jaja. Como está el tema del euro dudo que pueda volver pronto y ahora me quedo con las ganas!Y la intriga sobre todo jajaja

  2. Leticia dice:

    Hola Cin! Muy interesante relato! Turquía un lugar que me gustaría conocer y mucho más a su gente y su cultura…!
    Entre nosotras…. Seguro que para el futuro te vislumbraron viajes y más viajes! 😉

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