El hotel Iberostar Las Letras Gran Vía de Madrid (España), una muy buena experiencia de alojamiento

Espacio para anuncios de lectores (más info):

Lector de Info Viajera

Empecé el mes de julio/2019 aterrizando en Madrid (España), una ciudad que quiero mucho. Después de darle varias vueltas a mi capricho y contar con su apoyo para decidirme, elegí alojarme por dos noches en el hotel Iberostar Las Letras Gran Vía.

Como también les conté, Amoma tuvo su incidencia al dejarme encontrar un precio bastante tentador para la estadía: La agencia Amoma tiene lindos precios en alojamiento.

Volviendo al tema, cumplí el capricho de pasar mis 48 horas en Madrid teniendo las instalaciones del Iberostar Las Letras a mi servicio y una ubicación inmejorable, así que paso a contarles mi experiencia.

Llegando a la habitación

Llegué al hotel después de unas 24 horas de viaje desde Mar del Plata, parte del viaje está cubierto en Volando desde Buenos Aires a Madrid (España) directo en el A350-900 de Iberia.

Una vez que bajé del bus en la Plaza de Cibeles, caminé unos minutos y me recibieron con amabilidad en el mostrador. Pasaporte, fotocopia, firma, instrucciones, llave y ya estaba en mi habitación en el piso 2 con esta interesante cita de Albert Camus:

Y un balconcito del que era difícil irse:

Estuve en una habitación standard, la más básica de las que ofrecen, y resultó perfecta para mis necesidades. Tenía mi espacio para trabajar, frigobar, un pequeño living, dos camas cómodas (me hubiera gustado más una doble).

El baño era amplio, con un muy lindo estilo y decoración.

Además había detalles que me simparizaron en el placard: batas de toalla y una colchoneta para hacer yoga.

El edificio y las instalaciones

Uno de los puntos fuertes al momento de elegir este hotel fue saber que era un edificio histórico de más de 100 años restaurado «hace poco» con una impronta literaria. El «Las letras» de su nombre no es aleatorio: cada piso recibe al huésped con un fragmento diferente de escritores y pensadores. A mí me tocó de Montaigne:

Y me encantó ver a Virginia Woolf en el piso 4.

Recomiendo tomarse el tiempo de subir por las escaleras de vez en cuando y contemplar los detalles de la herrería y los ascensores. Ese día estaba inaugurando mi cámara nueva, así que acá tienen una mirada un poquito artística:

La planta baja, donde se ubica la recepción, convive con la casa de comidas, vermutería y bar de vinos «Gran Clavel». Es un espacio que resalta por su estilo de los años 50, realmente muy vintage en el buen sentido.

Subiendo un poco, encontramos esta pequeña terraza con solárium y pileta, una gran amiga de las tardes de calor.

Y, más arriba aún, llegamos a la terraza Ático 11, con buenas vistas de la ciudad y lugar para tomar algo.

Tambien había un gimnasio, espacio que nunca utilicé, pero es bueno saber que está disponible para quienes estén interesados en ejercitar durante su estadía.

El desayuno

El espacio dispuesto para la primera comida del día es bellísimo, combina el concepto de una biblioteca con una enorme selección de productos presentados al estilo buffet. La decoración y el trabajo con el detalle es destacable.

Al llegar, después de chequear el número de habitación, el personal del hotel nos ubica en una mesa y nos acerca un menú con opciones calientes hechas en el momento, principalmente tortilla y huevos. No pude evitarlo y cada mañana combiné huevos revueltos con salmón ahumado, una ricura.

Hay una tabla completa orientada a las bebidas e infusiones, tanto frías como calientes: jugos, variedades de leche, una cafetera con cápsulas Nespresso, café de jarra, una cajita de tés que reunía marcas de muy buena calidad, chocolatada.

La barra de las frutas era hermosa.

Y convivía con el espacio, muy importante en la gastronomía española, para preparar el pan tumaca:

Vean también los recipientes de los distintos yogurts y cereales.

La onda general del espacio te hace sentir muy bien.

Vi que están atentos a las particularidades en las dietas, había opciones veganas, vegetarianas y sin gluten.

Con tanta variedad de opciones de calidad, era difícil no pararse de vez en cuando a hacer un refill, en este caso me hice un plato de quesos y jamón ibérico.

Conclusión

Ayer me preguntaron si valió la pena el esfuerzo económico para alojarme en el Iberostar Las Letras Gran Vía y, sin dudarlo, respondí que sí. Fue una estadía súper rica, llena de información y espacios repletos de detalles para contemplar.

El ambiente fue siempre relajado, no hay presiones por estar en un hotel cuatro estrellas alojado en tal edificio histórico. El personal es muy amable y atento, por ejemplo, diez minutos antes de que termine el desayuno pasan a avisarte que aproveches a llenar tu taza y/o plato 🙂

Recomiendo ampliamente que, si tienen la posibilidad de ir, elijan contar con desayuno y disfrutar del servicio y la gastronomía de este hermoso hotel madrileño.

Link de utilidad:

También te podría gustar...

17 Respuestas

  1. Patricia dice:

    Hola!!, divino el hotel!!, una ñregunta..como es el tema del bus del aeropuerto a Cibeles???

  2. silvia dice:

    Hola!!! Tome varias veces el bus desde el aeropuerto hasta cibeles y viceversa.5eu,apenas salis del aerop.lo tomas,rapidisimo,comodo lugar para las valijas.Si voy sola ni lo dudo contra los 30 eur del taxi.,Y por otro lado la cadea de hoteles Iberostar son fantasticas!!!

  3. carlos bozzola dice:

    Lo +económico es renfe

  4. Adrian dice:

    La verdad que se ve excelente el hotel. Creo que por lo que se ve en las fotos y en tus comentarios está mas que justificado lo que pagaste.

  5. Jorgelina Did dice:

    Estuve en ese hotel en el 2017 y lo amé. Empleados amables, habitación extremadamente confortable, comidas y desayuno deliciosos, limpieza impecable, ubicación excelente y puedo seguir nombrando buenas cualidades. En mi último día de estadía sucedió el atentado en Barcelona que era mi próximo destino y trataron de ayudarme en todo momento con mi decisión de cómo continuar el viaje. En Barcelona tenía reservado el NH Collection. Yo soy de las personas que valoran ir a un buen hotel, no lo tomo como que es sólo para dormir, para mí es parte de la experiencia del viaje. A esta altura de mi vida, prefiero viajar menos seguido pero darme un gusto con el hotel. Y siento que no me equivoqué porque cuando fue el primer ataque de los tres, fui al hotel para ver que sucedía y finalmente la decisión fue no continuar viaje hacia Barcelona porque esa fue la recomendación del NH (nos dijeron que la ciudad estaba vallada y que tenían orden de no dejar entrar ni salir a nadie del hotel, repito esto fue en medio del caos y la desesperación de lo que estaba sucediendo) y sin solicitarlo nos reintegraron el 100% de la estadía. Si hubiéramos elegido un hotel de otra categoría probablemente nos hubieran dicho que se trataba de un caso fortuito y no nos hubieran hecho el reintegro lo cual no hubiera estado mal dado que ya no estábamos en fecha de solicitar la cancelación sin cargo. A mi me tocó: «Mi pobre morada en el bosque vacío está siempre cerrada. Descanso meditabundo y solo frente a estos montes. Esta mañana me honráis súbitamente con vuestra visita: alpargatas al revés, abro la puerta y se me ilumina el semblante. Cui Xingzong en respuesta a Wang Mojie» 🙂

    • Cintia C. dice:

      Qué lindo fragmento te tocó, Jorgelina. Coincido en todo lo que enumerás sobre el Iberostar Las Letras y qué bien haber tenido apoyo frente a tus dudas sobre Barcelona. Saludos.

  6. Ireny dice:

    Me encantó ese hotel, obviamente que si tuviera la posibilidad de ir eligiría con desayuno, ese samlmoncito y el jamón me convencieron totalmente!

Dejá un comentario