Los desayunos de Turquía

Por más que me advirtieron sobre la magnificencia de los desayunos turcos antes de llegar, la sorpresa que me llevé estando allá fue muy grande.

Era nuestra primera mañana en el hotel Minu de Fethiye, un lugar con atmósfera familiar y relajada, cuando fuimos al comedor y contemplamos al menos tres mesas largas llenas de comida, más una mesada dispuesta para las bebidas. Agarré un plato de considerables dimensiones y empecé a recorrer el buffet que, a cada paso, se iba separando un poco más de los típicos.

Sí, había quesos, pero no solamente los convencionales, sino los propios de Turquía y la zona: variedades de queso feta y otros medianamente similares cuyos nombres nunca supe.

Sí, podías comer frutas, pero también armarte una hermosa “ensalada” de tomate con pepino y hojas verdes más tres tipos de aceitunas.

Y claro que el té era una opción, pero no te daban un saquito y agua caliente: había una tetera gigante que abastecía a los huéspedes noche y día.

También había tortillas, papas con condimento, duraznos deshidratados, nueces y frutos secos, huevos, muchísimos tipos de dulces, yogurt turco… ¡Era casi imposible llegar a probar todo en un día!

Por suerte, nuestra estadía en Turquía fue de dos semanas y, en ese tiempo, degustamos una gran cantidad y variedad de desayunos. Si bien el de Fethiye fue una introducción de calidad y abundante, mi favorito fue cerca de Çıralı, en la provincia de Antalya.

Nos alojamos en unas cabañas de madera rodeadas de limoneros, un lugar de absoluta paz con hermosas playas a cinco minutos. Consultamos por el desayuno (en una mezcla de turco básico e inglés) y nos dijeron el horario en que arrancaba a la mañana. La verdad es que imaginábamos un buffet parecido a los que veníamos viendo, es decir algo más bien “masivo” y autoservicio, pero la familia turca de Lemon Garden Lodge nos dejó maravillados.

Nuestra primera comida del día era personalizada, servida exclusivamente para nosotros en la mesa con cantidades adecuadas y absolutamente casera. Salvo unos paquetitos de Nutella, no había nada industrial: los dulces los hacía la mamá de Ramazan, los huevos (en esa hermosa ollita que se ven en la foto) eran preparados en el momento y todo destacaba por su frescura y sabor.

Cada dulce, potecito de miel, pedazo de queso, pan y aceituna era un placer en sí mismo y ese goce se multiplicaba por el contexto en el que nos encontrábamos y la amabilidad de nuestros anfitriones.

Mientras cierro este escrito, se vino el mediodía y lo que más me gustaría ahora es tomarme un vuelo a Turquía y pedirme un “desayuno turco” que, como verán, funcionaría a la perfección en muchos casos como almuerzo. ¡Te extraño, Türkiye ??!

 

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9 Respuestas

  1. Mstaaravin dice:

    Vivo en Palermo, a la vuelta de mi depto x Paraguay abrieron hace 1 año una rotiseria de comida árabe (son Sirios) que escaparon del quilombo en el 2012.
    Me hice amigo y me cuenta de las cosas que se puede hacer en medio oriente y me ultra-recomendó ir a Turquia y a Siria (pero dentro de 3 años) es super barato y comida y atención son muy diferentes a lo que estamos acostumbrados.

    • Cintia C. dice:

      En Turquía experimentamos tal cual lo que te dijeron, los precios son muy accesibles y la gente muy amable. ¡Muchas ganas de volver! 🙂 Saludos

  2. Guillermo dice:

    Que buena información me das Cintia, ya que para mi el desayuno es la mas importante de las comidas. En tres meses la estaré disfrutando en Turquía.

  3. Ireny dice:

    Que rico se ve todo! yo estaré sólo dos dias en Turquia este año (Estambul), elegí un hotel sencillito, espero que hagan esos desayunos! 🙂

    • Cintia C. dice:

      Qué bueno, Ireny, me encanta Estambul. Si no llegás a tener un desayuno turco completo en tu hotel, podés ir a algún bar y pedirlo 🙂 Saludos

  4. Silvia dice:

    mmmm vamos en julio a Estambul, espero que nos sirvan esos desayunos deliciosos!!

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