La Plaza de Comercio en Lisboa (Portugal): subir al Arco, almorzar, meter los pies en el Tajo

Este verano europeo tuve la posibilidad de hacer una breve pasada por Lisboa, la capital de Portugal. Una ciudad que ya conocía y por la cual rápidamente desarrollé un cariño especial.

Opté por hacer una visita relajada y repetir con más detenimiento algunas cosas que había visto antes, mi primer destino fue la Praça do Comércio, quizás el punto más emblemático de la ciudad.

Ese día, luego de hacer el check-in en el alojamiento (la guesthouse boutique Casa do Jasmim), caminé un poco hacia una parada de colectivo (ya que tenía la Lisboa Card que incluye el transporte público pensé en usarla), tomé el 711 y en menos de 10 minutos ya había llegado al Terreiro do Paço, así se denomina también a la Plaza de Comercio.

En el espacio que ocupa esta plaza se asentaba el palacio real que fue destruido en el terrible terremoto que golpeó a la ciudad en 1755. Una gran figura histórica de la reconstrucción fue el Marqués de Pombal y esta plaza se transformó en un punto de partida y símbolo de esta reconstrucción.

Hoy es muy buen punto de partida para cualquier visita a Lisboa, da la sensación de que todos los buses y los típicos tranvías lisboetas parten de aquí.

En el centro de la plaza hay una estatua ecuestre de Don José I de Portugal que data de 1775, obra de Machado de Castro, uno de los principales escultores portugueses de esa época.

Habrán notado en la imagen anterior el gran arco detrás, es el Arco de la Rua Augusta; justamente nace allí la calle que le da el nombre, una agitada peatonal sobre la que transcurre gran parte de la vida comercial de esta parte de la ciudad baja.

Es un arco de grandes dimensiones, ornamentado cuidadosamente y cargado de simbolismo.

Desde hace un tiempo se puede acceder a la parte interior y al mirador en la cima de este famoso arco, la visita estaba incluida en la Lisboa Card, así que no lo dudamos.

Se sube hasta un punto en ascensor y luego se continúa por una escalera de piedra. Allí se accede a una parte interior del arco en el que hay una serie de relatos sobre su historia y encontramos el mecanismo del reloj del mismo, que regula el tañido de la campana ubicada en la cima.

Podemos subir a la cima por una estrecha escalera de piedra, han instalado un semáforo para evitar ir subiendo y encontrarse con alguien que baja por el estrecho espacio y viceversa.

En la cima de este arco monumental nos encontramos con una vista de cerca de las enormes esculturas y de la campana conectada al reloj.

Pero lo que más disfrutamos en esa tarde veraniega fueron las vistas, como esta de la estatua ecuestre de Dom Juan I y el Río Tajo de fondo.

O esta otra en la que se aprecian los característicos edificios amarillos que circundan la plaza, los buses y tranvías que pasan, las sombrillas de los restaurantes en donde más tarde tomaríamos nuestro tardío almuerzo y siempre el Tajo de fondo.

Aquí un león de piedra escudriñando el horizonte.

Y nosotros disfrutando de la vista del Castillo de San Jorge, que visitamos varios años atrás.

La Catedral de Lisboa que veríamos unas horas después esa misma tarde.

Y vistas como esta en la que se aprecia gran parte de esta importante plaza lisboeta de cara al río.

La ornamentación está cargada de simbolismos acerca de esta nación de descubridores y marineros.

Y nunca falta el turista poco cuidadoso, como estos padres que subían a la hija al borde de este elevado mirador sin ninguna clase de protección.

Les sugiero que pasen por nuestras historias destacadas de Instagram sobre Lisboa, allí hay más fotos, videos y relatos con varios detalles de la Plaza de Comercio y este gran mirador.

Luego de esta visita, que nos resultó muy disfrutable y que sin duda recomendamos, empezamos a pensar en el almuerzo. Las opciones presentes en la plaza se veían muy bien, seguramente habría más económicas, pero la zona era tan agradable que preferimos quedarnos por allí.

En este menú pueden ver el nivel de precios.

Nos sentamos bajo esas sombrillas grandes que nos protegían del sol de verano, disfrutando las vistas y lo agradable del entorno.

Optamos por un almuerzo frugal: un agua grande con limón, una hamburguesa de pescado y una ensalada. Todo estaba muy bueno, pagamos en total EUR 26.

Luego seguimos el paseo y nos acercamos al Cais das Colunas, ya donde la plaza se encuentra con el río. Este muelle ha sido históricamente una entrada para los visitantes que arribaban por mar a la ciudad.

Si uno lo visita en verano, es imposible no tentarse con sacarse el calzado y meter con ganas los pies en el río Tajo.

Allí muy cerca hay una pequeña playa de río, que más que formalmente establecida parece algo improvisada, pero los bañistas la utilizaban de todas maneras.

Todo lo relatado aquí sucedió en 2 horas y 55 minutos, haciendo las cosas con tranquilidad, muy relajados.

Si visitan Lisboa, no es una mala idea comenzar a explorarla desde este punto de enorme importancia histórica, geográfica y turística.

Ya que estamos, les dejamos:

Links de interés:

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18 Respuestas

  1. Matias G. Presta dice:

    Hermosa ciudad. Tuve la suerte de conocerla este año y también me enamoré. Espero poder regresar en el próximo viaje a Europa.

  2. Ireny dice:

    Muy linda la Praça de Comércio. Cuando miré el menú yo tambien me tenté con una hamburguesa de pescado. Yo hubiese elegido la de salmón con salsa de aguacate. Los bolinhos no eran caros pero traia muy poquitos para mi gusto jaja.
    Me encantó el Cais das colunas y me dieron ganas de meter los pies enbel rio! ☺

  3. Hernan H. dice:

    Lisboa tiene ese aire vintage que le queda hermoso. Gran ciudad que esta siendo considerada como se debe.
    Exclentes precios para lo que es Europa, gente amable y una rica historia/atractivos que vale la pena conocer.

  4. NORBERTO dice:

    Querido Jorge, qué ocurrente que sos! A mi se me hubiera ocurrido meter cualquier otra parte de mi cuerpo en el Tajo, pero los pies nunca se me hubiese ocurrido 😆😆😆😆 Besos

    • jlcota dice:

      Ja, ja, es una publicación apta para todo público.

      • NORBERTO dice:

        Ya te lo dije antes, esto es lo que me gusta de ustedes, son piolas, no tienen el humor amargo de los que portan títulos de la nobleza inglesa (sires, lores, duques, etc.). Estuve varias veces en Lisboa y a pesar de que es pequeña siempre me queda el deseo de volver, subir arriba con el tranvía me retrotrae a mi infancia cuando andaba en tranvía por la Av. San Juan y después cuando ingresé a la secundaria me subía al tranvía de la 9 de julio de Lanús para llegar hasta el industrial. Las comidas típicas, los bares de fado, la peatonal, el colorido de Lisboa en primavera es maravilloso. Me hiciste agarrar ganas de volver, los pasajes a Madrid ya los tengo comprados en 12 cuotas y estaré yendo en abril para mi cumpleaños. Abrazo grande y me alegro de haberlos conocido.

        • jlcota dice:

          Muchas gracias, Norberto.

          Apuesto a que vas a disfrutar un montón ese viaje en la primavera europea.

          Saludos

  5. Marina dice:

    Ahhhh tan encantadora Lisboa! Estuve en Agosto y espero volver…. a poner los piecitos en el Tajo! Un tips interesante, con la lisboscard se puede pagar el ticket en barco (precio igual para un local ) para cruzar el Tajo a las poblaciones q quedan enfrente!

  6. German dice:

    Que lindo post, es un pendiente para mi Lisboa y Portugal en si. Ya lo tenemos agendado para ir si o si el día que volvamos a Europa.

    Te felicito por tus post Jorge y por este en especial, tan bien escrito y con hermosas fotos. Siento que recorrí Lisboa por unos minutos.

    Gracias!

  7. Martin dice:

    Yo tambien estuve alli y esos precios para Portugal son caros pero comparando con ciudades proximas como Madrid o Barcelona es un regalo. Tambien cruzando el rio en Almada hay un cristo redentor mas chico.
    Yo tambien espero poder regresar el año que viene y irme mas a la europa oriental(hay que ajustar el presupuesto y los paises balanicos vienen bien). Saludos

  8. Gabriela dice:

    Me sorprendió Lisboa, el contraste entre lo moderno y lo antiguo. En la plaza de comercio no pararon de ofrecernos droga. Los moros te siguen a todas partes para venderte lo que sea. Desde el castelo san Giorgio vi el mejor atardecer. Hay que subir a la la torre de santa Giusta

    • jlcota dice:

      Tal cual, a full con la oferta de droga 🙂

      Pero no es algo que empañe para nada la belleza de esta milenaria ciudad.

      Saludos, Gabriela.

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