Los túneles, la excursión que todos recomiendan en Isabela (Islas Galápagos, Ecuador)

Cuando estuve en isla Isabela (Galápagos, Ecuador) no me crucé ni a una sola persona que, al hablar de actividades, no me dijera que la excursión llamada Los Túneles era imperdible y que sí o sí la tenía que hacer. Esto era tan así que, cuando les preguntábamos a los vendedores en las agencias de turismo sobre otras cosas que hacer, ellos mismos nos decían que no valía la pena otra si ya íbamos a ir a Los Túneles.

La excursión cuesta 120 dólares (aunque algunos la cobran más o menos), arranca 8:30 de la mañana y te devuelve en tu alojamiento unas cinco horas después. Detalle: En temporada alta, es recomendable reservar con un par de días de anticipación.

El primer tramo hasta el embarcadero se hace en camioneta, pasando antes a buscar el equipamiento para el agua. Si el día no está super caluroso (como fue mi caso), les recomiendo pedir un traje de neopreno en ese momento porque la horita de snorkel se puede poner fresca.

Una vez en la lancha, salimos en un grupo de diez personas acompañado por un guía inglés del Parque Nacional Galápagos. El tour era bilingüe, la nave estaba en un muy buen estado y todo el personal fue cordial y atento.

La primera parada, después de unos minutos de navegación, fue la misteriosa Union rock. Nos quedamos flotando alrededor de esta piedra, en el medio de la nada, viendo cómo la golpeaban las olas y las aves de la zona reposaban en ella.

Y seguimos la navegación con este mar, movedizo y cautivador:

Ya llegando a los túneles de Cabo Rosa, iban cambiando los colores del agua:

Amarramos la lancha y salimos a caminar por las formaciones de lava rocosa que, por efecto del tiempo y el flujo del agua, han dado en conformar esta barrera separada del mar abierto. Allí predomina la piedra de color marrón rojizo, los cactus, acumulaciones de agua azul verdosa que albergan hermosas especies marinas y mucho más.

Parte del recorrido en tierra consiste en observar a los piqueros de patas azules, varios de los cuales estaban en el período posterior al apareamiento cuando yo fui. Miren qué lindo este:

Hacia el final de la caminata, hicimos una parada técnica para tener una postal perfecta de los túneles 📷.

La última parada, la más esperada por mí, era para hacer snorkel y ver la diversidad marina, especialmente a los tiburones. Como mencioné en el post del tour de León Dormido, los tiburones me daban mucho temor cuando llegué a las islas y significativamente menos cuando partí.

Durante una hora sumergidos en lo que era casi una pileta con muy poquitas olas, vimos estrellas de mar, mantarrayas, tortugas marinas, variedad de tiburones, anguilas, peces de todo tipo. Pasaban pocos minutos sin que el guía o alguno de los tripulantes no nos señalara una nueva especie o curiosidad a tener en cuenta.

De regreso, nos dieron agua, galletitas dulces, sándwiches de jamón y queso, coca cola, jugo, además de toallas y el ya utilizado equipo para hacer snorkel.

Después de tantas recomendaciones, la excursión cumplió las expectativas: muchísima vida marina, linda navegación, explicaciones interesantes, hermosos paisajes y numerosas oportunidades de observación de la isla Isabela desde otro punto de vista.

Si bien, en lo personal, la visita a León Dormido en San Cristóbal me movilizó y sorprendió más, los túneles de Cabo Rosa son una muy buena actividad para hacer desde Puerto Villamil, con mucha contemplación y un nivel de dificultad moderado.

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2 Respuestas

  1. adrián dice:

    Hola Cintia. Mucho detalle en esta genial nota. Cómo para ir con todo ya pensado.

    Yo estuve en Isabella 3 días, y pese a que me “comí una salmonella” en Puerto Ayora (Santa Cruz) que arrrastré hasta Puerto Villamil (Isabella), disfruté mucho esos 3 días, con 39 grados de temperatura (adentro mío, claro).

    El primero de esos días caminamos por unas playas bellísimas, a lo largo del pueblo.

    El segundo día, nos fuimos unas horas a Concha de Perla, a unas 5 o 6 cuadras del final del pueblo, sobre la izquierda del embarcadero de lanchas. Un hermoso lugar, comienza con una pasarela entre manglares, nos cruzamos con cantidad de lobos marinos, peces y todo tipo de fauna. Por la tarde, mientras yo me dedicaba a retorcerme un rato, mi pareja llegó caminando hasta unas aguas en las que había flamingos rosa (ese que vos habías ido en bici).

    El tercer día, fuimos en kayak unos centenares de metros mar adentro, y luego snorkel una hora. Si, en marzo/abril, se complica con el agua fresquita. Vimos “escuela de peces” y una gigantesca tortuga marina que no huía, sino que nos miraba curiosa desde el fondo.

    El cuarto día, tocó cambio de isla, y fuimos en avioneta hasta San Cristobal. Nunca olvidaré esas bellísimas imágenes desde el aire.

    En conclusión, esta excursión no la hice, y seguramente la dejaré agendada para un futuro viaje. Lo que es clarísimo, es que cualquier cosa que hagas en Galápagos será sin dudas una actividad hermosa. Todas las actividades te dejan conforme y satisfecho. Incluso, sin necesidad de gastar fortuna en traslados, guías, ingresos, etc.

    Geniales esas fotos, que bellos esos piqueros…

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