Los momentos rata del viajero

Hubo en época en que cuando íbamos a hablar sobre viajes en nuestro micro de la radio Metro, se reían de mis episodios de viajera con poco dinero. La verdad es que cuando fui a Europa en 2015 mi presupuesto era acotado. Tenía dinero para las necesidades básicas y algunos gastos ya previstos como para sobrevivir 30 días, pero me quedé 50.

No recuerdo el día exacto, pero sí el momento en el que gasté mi último billete de 20 libras en uno de los mejores restaurantes vegetarianos de Londres (info en este post) cuando todavía me quedaban unas semanas en la capital inglesa y otras más en Francia. Tenía un par de extensiones de la tarjeta de crédito (ya con deudas y medio al límite de lo que podía pagar al volver, obvio), algunas monedas y un billete de 50 euros guardado para más adelante. Sí, estaba en la ruina, y tuve que salir a buscar un trabajo.

El otro día, charlando sobre dinero y viajes (para variar), recordé algunas anécdotas de estos momentos poco felices para mi billetera, pero sin dudas muy muy graciosos.

Así que pensé en armar un anecdotario; algunos testimonios son del ámbito de Info Viajera y otros prestados por amigos.

  • Pagar los boletos de metro con tarjeta de crédito, es decir: no llegar con las monedas a juntar un euro con cincuenta.
  • Esta es en primera persona y merece un párrafo. Resulta que estaba en Caen (Francia) y tenía unas diez horas para la salida de mi vuelo hacia Londres. Con mentalidad rata en modo on, pensaba quedarme a dormir en la estación de tren o el aeropuerto y pasar las horas con un pan y un queso camembert. La idea era mala, pero cuando empezaron a pasar los minutos fue cada vez peor: el aeropuerto cerraba de noche, la estación se estaba quedando desierta y mi cuerpo vaticinaba un buen dolor de espalda. Le comenté mis planes a mi familia y a los pocos minutos recibí un «pagate un hotel con la tarjeta de crédito». Ese mensaje fue una revelación.

  • La tercera viene asociada a la segunda. Resulta que fui al hotel, pregunté la tarifa y vi que incluía desayuno. Ya estaba disfrutando de ese momento, cuando descubrí que no llegaba al horario establecido para tan hermoso rito matutino. Se ve que la falta de plata y el cansancio potenciaron mi modo rata y le pregunté al chico que atendía en el hotel si me podía dar el desayuno para llevar o hacerme un descuento en el precio. Jajaja, todavía me sigo riendo de mi caradurez.
  • ¿Quién no pasó el molinete pegado a su hermano para pagar solamente un ticket de metro o fingió haber pagado el desayuno y se sentó en el comedor a tomar café?
  • En muchas cadenas de comida rápida del mundo existe la posibilidad de volver a llenar tu bebida, en inglés refill, y las máquinas expendedoras están libres y al acceso de cualquiera. En otros lugares, las máquinas están así, pero pagar una bebida no incluye la posibilidad de hacer refill. Bueno, puede ser que uno, en un modo full ahorro, haya recargado su vaso dos o tres veces porque tenía sed.
  • Escuchar a alguien ofreciendo un tiempo compartido (que ya sabés que no vas a comprar) para ganar una entrada, desayuno o day use de un hotel.
  • Cocinar un kilo de fideos para sobrevivir un par de días y transportarlos en un tupper, ya sin gusto, cruzando varios países.
  • Caminar mirando el piso para buscar monedas porque «un euro es un montón.»
  • Decirle al empleado del supermercado en Rio de Janeiro que todavía no tenés un servicio a tu nombre porque te acabás de mudar a la ciudad para obtener una tarjeta de fidelización del super que te permite acceder a descuentos.
  • Bajar comida del crucero para ahorrarte el almuerzo.
  • Hacer la gran Tom Hanks y, si te encontrás un carro de valijas en un aeropuerto de Estados Unidos, llevarlo a donde corresponda para que te dé la moneda de U$S 0,25.

Aceptamos colaboraciones de momentos de viajero rata. Y sí, vale fingir que fueron otros los responsables 😉

 

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265 Respuestas

  1. Marisa dice:

    los felicito ¡¡ a seguir aprendiendo ¡¡ nosotros vaciamos un taper de helado … era lo unico que habia como recipiente enn un bhotel de Orlando para poder calentar unos sorrentinos … que nos regalo una prima .. comimos dos dias seguidos como cena … ya que los sanwiches eran obligatorios para el almuerzo … ja ja en los parques de Disney … eso si al no tener recipiente para mantener la cadena de frio en la calurosa primavera , creia que poner el queso con el papel se iban a mantener … y no derretir .. conclusion mi marido y hermanos me odiaban … no le podian sacar el papel del queso .. ja ja ja

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