Me gusta comprar vino sirviéndome de una barrica en el supermercado
Hace años, andaba yo por la isla griega de Santorini, había alquilado una casita y casi enfrente tenía un supermercado familiar. Con el correr de los días me hice «amigo» de Yorgos (Γεώργιος), un señor muy amable que atendía la fiambrería y quesería del lugar. No había día en que no fuera a comprar algo: yogurt griego, queso feta, aceitunas y demás delicias griegas. Y, de paso, me quedaba conversando...

