Los dos motivos por los que tomar café en Italia ahora es más fácil para los argentinos
Recuerdo la primera vez que pedí un café en Italia. Fue hace muchos años, me trajeron una tacita pequeña con un poquito de café, menos de la mitad, la bebida se veía escasa pero intensa. Al comenzar a percibir ese espresso con otros sentidos aparecieron sensaciones: el olfato comprendió que estaba frente a algo diferente y el paladar descubrió los placeres de la cremosidad, la acidez justa. ¡Toda una experiencia...

